martes, 19 de octubre de 2021

¿CAMBIAR “PLANES SOCIALES” POR "TRABAJO GENUINO"?


 

 Ayer publiqué está nota en Panamá Revista. Y me agarró nostalgia de la época en que escribía en el blog y lo mejor de todo era el debate que se armaba entre todos y todas. Así solo me resta decir que "como van a decir que me fui si siempre estoy volviendo". 

Ahora los leo a ustedes.

 Una de las tres o cuatro cosas en las que parece que todas las voces del ágora público se están poniendo de acuerdo es en que hay que cambiar “los planes” por trabajo “genuino”. Pero no todos estamos de acuerdo con esa idea. O por lo menos, yo no estoy de acuerdo. Más precisamente: no estoy de acuerdo con el término “trabajo genuino” y menos, con que ese unicornio azul ocupe el lugar que hoy ocupan “los planes”.

Vivimos en un mundo capitalista y en un país capitalista. En el capitalismo, contrario a lo que pensaba el otro gran Charly, las cosas valen por lo que la gente cree que valen, teoría del valor subjetivo, y no por el trabajo social necesario para que las cosas sean producidas, teoría del valor trabajo.

Esta precisión teórica es muy importante sobre todo porque contradice una de las máximas más queridas de nuestro saber popular: “el trabajo dignifica”. No, lo que dignifica es el saldo de nuestra cuenta sueldo del 1 al 5. Y cuanto más ceros tenga la cifra que ingresa esa semana más “dignificante” es.

Jan Tinbergen fue el primer economista en obtener el premio nobel de Economía. Entre otras cosas escribió un paper muy influyente sobre los principios de la política económica que rezaba que la regla de oro era mantener la correspondencia entre objetivos e instrumentos. En estos tiempos de admiración permanente por los modelos escandinavos, vale la pena recordar que Tinbergen era sueco…

El INDEC nos recordó hace pocos días que la pobreza en Argentina sigue por encima del 40%. Los “planes” fueron la respuesta duhaldista al fogonazo empobrecedor del estallido del 2001. Pero donde hubo fuego cenizas quedan. El fuego se apagó, pero la pobreza nunca volvió a tener registros ochentosos. Ese fue el verdadero cambio estructural menemista.

Si el 40% de los argentinos es pobre quiere decir que el trabajo que hace o está en condiciones de hacer ese grupo de argentinos no es lo suficientemente valorado por el resto de los argentinos para que en el mercado tengan una retribución que les permita no ser pobres, es decir, un ingreso superior a la canasta básica total que mide el INDEC. En otras palabras, según lo que se escucha hoy en los medios, el trabajo que hacen o que pueden hacer el 40% de los argentinos no es “genuino”.

Tinbergen le diría al sociólogo amigo de Mario de Palermo, el objetivo es crear trabajo,¿o eliminar la pobreza? Si el problema es, como dijo estas semanas en la radio el referente del Polo Obrero Eduardo Belliboni (“los planes quedaron muy atrasados”); la solución no es transformar los “planes” en “trabajo genuino” sino aumentar el monto que recibe cada beneficiario al nivel de la Canasta Básica Total.

¿Quién tiene el “genuinómetro”?, ¿qué trabajo es genuino y qué trabajo no lo es? ¿El empleo privado es genuino y el empleo público no lo es? Si el único empleo genuino es el empleo privado, estamos fritos, porque hace diez años que la Argentina no crea empleo privado de manera constante y a tasas cada vez mayores. Si la pobreza es la consecuencia de la falta de empleo privado de calidad, plantear como solución revertir la causa del problema suena lógico, pero no es realizable en la urgencia actual. ¿Qué hacemos con los médicos, los enfermeros, los maestros y los policías?

Los economistas sabemos que la regla capitalista de la teoría del valor no rige para ciertos empleos públicos. ¿Cuánto valora una familia el trabajo de los enfermeros y los médicos que evitaron que el Covid los dejara sin padres o abuelos? Los economistas sabemos que el valor de los trabajos públicos y sus valoraciones responden a otros criterios.

Por lo tanto, nos diría Tinbergen, si hay argentinos que no tienen trabajo y solo tienen changas, y el objetivo es que no sean pobres, lo lógico es que cobren un subsidio, un salario universal, un plan, un ingreso universal equivalente a la CBT, no importan los nombres, solo importan que esas familias salgan de la pobreza.

Francisco lo acaba de decir el sábado pasado en un videomensaje, pidió que se implemente “un ingreso básico, el IBU, o salario universal para que cada persona en este mundo pueda acceder a los más elementales bienes de la vida”. 

Tener políticas activas que generen empleos formales y de calidad es otro objetivo y por lo tanto requiere de otros instrumentos. Y sobre todo requiere de otros plazos.

Plantear como respuesta a la emergencia de la pobreza una política que sólo rinde frutos a largo plazo es condenarse al descenso. Estamos como esos equipos que terminaron mal con el promedio y contratan un técnico que les promete un plan a largo plazo. Descenso asegurado. Para salvarnos del descenso necesitamos políticas “Caruso Lombardi” y no políticas “José Pekerman”.

La creación de empleo privado formal y de calidad es el objetivo central de la política económica, planteárselo también como objetivo de corto plazo de la política social, contradice una vez al laureado economista sueco, si queremos ser suecos, copiemos sus buenas ideas.

 

 

 

martes, 14 de julio de 2020

Friedman, Trolls S.A., los medios y las redes sociales

Pasar de ser bloguero a tuitero y querer volver a las fuentes es muy difícil. Tuiter genera la capacidad de pensar sobre varios temas a la vez al generar conversaciones paralelas. Marge, dame más Dopamina!!!!
El costo del alto consumo de Dopamina es que después cuando se quiere escribir un post, se tiene todas las conversaciones en la cabeza y esas voces son muy difíciles de callar como nos enseñó Russel Crowe en su rol de John Nash, en una Mente Brillante.

Toda esta introducción es un pedido de disculpas anticipado por esto que estoy escribiendo. El que avisa no traiciona.

A mi modo de ver la piedra basal de la profesión de economista es este artículo de Milton Friedman sobre la capacidad predictiva de la teoría económica Donde básicamente dice que una teoría es útil no por su poder explicativo sino por su poder predictivo. No importa si los supuestos son "irreales" si al final del día, la realidad se "ajusta" a los resultados previstos. 

Hoy me surgió una pregunta pensando el tema del odio en los medios y en las redes sociales. El standard sobre la libertad de expresión y la libertad de prensa consiste en que cada medio y cada periodista debe tener plena libertad para informar y opinar lo que crea conveniente y oportuno y que el Estado no debe ejercer ningún tipo de control sobre los contenidos de los programas y notas. A mi entender, ésta forma de ver el mercado de las noticias responde a un mundo que ya no existe. Paso a explicar.
La idea básica es que el Estado no debe meterse en la calidad del producto que ofrecen los medios porque la competencia hará que el medio "malo" sea desplazado por el medio "bueno". "Bueno" = contenidos de buena calidad. "Malo" = fake news y otras barbaridades.
Si un medio brinda contenido "malo" dejará de ser consumido a costas del medio que brinda contenido "bueno".
Ya sé, no me peguen que soy Giordano
Esta idea "naif" supone un mercado competitivo, con empresas de medios que no tiene otros intereses que generar medios rentables. No se enojen conmigo, ya discutimos mucho 7 años atrás sobre la LSCA  y Clarí . Sobre la adecuación Y concretamente sobre la regulación de contenidos.

El punto que quiero hacer es que me parece que ese mundo donde no había razones para controlar contenidos ha cambiado y la soberanía del consumidor que antes era la piedra basal de la argumentación estaría funcionando de manera distinta. 

En el esquema ideal teórico de la soberanía del consumidor, el individuo consume lo que maximiza su utilidad, (lo que le conviene, diríamos en el barrio). Por lo tanto si estamos en el mercado de noticias, y yo consumo una noticia que resulta ser falsa tengo un incentivo a no volver a "comprar" noticias en ese medio porque me vendió "pescado podrido". Mi comportamiento racional es no reincidir en ese medio, trasladar mi consumo de noticias a medios "más creíbles". 

Hasta hace unos años, los medios obtenían ingresos básicamente de los anunciantes. La relación con los consumidores de noticias estaba mediatizada por las empresas anunciantes quienes tenían fuerte poder de incidencia sobre los contenidos de los medios. 

Existía un rol "deseable" de los anunciantes y ahora ese rol se ha perdido. Antes la forma de monetizar el negocio tenía el contrapeso de los anunciantes debido a la opacidad del mercado. Los anunciantes no publicitaban programas "radicales". Hoy ven los números indiscutibles de visitas y clicks y no pueden anteponer su moral al negocio.

Hoy el consumo de noticias, se transformó en un campeonato mundial de sesgos, donde el sesgo de confirmación compite con todos sus rivales (miren la dirección de este último link).

No quiero decir que estos problemas no existían antes, sino que ahora el consumo digital de medios y las redes sociales generaron un nuevo paradigma donde los empresarios de medios racionalmente deben elegir ser William Hearst y no Bob Woodward ni Carl Bernstein.

Si los especialistas han identificado el problema que genera la adicción a la Dopamina de las redes sociales y los medios digitales, los economistas deberíamos aplicar la enseñanzas de Friedman y ver cuales serían las consecuencias de un mercado de medios y noticias donde los incentivos están alineados en forma incorrecta. Monetizar contenidos es mucho más fácil transformándose en traficantes de dopamina digital que aspirando a ganarse el premio Pullitzer.

La discusión sobre regulación de plataformas está rápidamente abandonando el paradigma clásico de la regulación ex post hacia un nuevo paradigma de regulación ex ante e inversión de la carga de la prueba. Quizás es hora de prestar un poco más de atención

No es  hora de abandonar la economía del reparo y avanzar hacia la economía de la prevención?

lunes, 13 de julio de 2020

Del Hombre Nuevo a la Burguesía Nacional - Los Unicornios Azules del Progresismo Argentino

El otro día en  un reportaje en C5N, Mempo Giardinelli dijo que él quería ser un tábano para el oficialismo. La figura me resultó interesante. El quería resguardarse el derecho a manifestar sus disidencias o diferencias con el relato oficial. 

Eso hemos sido siempre en este blog y ahora que volvimos después de más de un año sabático retomaremos esa vieja costumbre.

Recuerdo que cuando era estudiante de la carrera de economía de la UBA y cursaba Sistemas Económicos Comparados llegó a mis manos un apunte que hablaba del marxismo vulgar y el hombre nuevo. Pasaron casi 30 años así que tengo recuerdos borrosos de ese texto, pero siempre guardé en mi memoria la idea de que el marxismo vulgar era una ideología que proponía una nueva forma de organizar la sociedad a partir del "hombre nuevo". El hombre nuevo era el concepto clave de la teoría. La sociedad ya no estaría conformada por hombres (y mujeres y otras disidencias) egoístas y materialistas sino por una nueva clase de personas que básicamente eran altruistas. Ese altruismo sería la clave para el nuevo sistema de organización de la sociedad.
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Pido disculpas por todas las barrabasadas que puedo haber escrito en el párrafo anterior porque sólo tiene fines de ser un ejemplo pedagógico.

La gran mayoría de la literatura sobre desarrollo económico y política industrial generada en Argentina tiene como piedra basal de todas sus argumentaciones la inexistencia en nuestro país de una burguesía nacional. Creo que el concepto es made in Aldo Ferrer, pero no importa si fue su idea original o no, lo importante es que esa idea funciona como punto de palanca básico para todo lo que se escribe sobre políticas de desarrollo en Argentina. Por ejemplo, en esta nota de Zaiat de ayer, el tema vuelve a la palestra.

En la facultad estudiamos bastante el modelo koreano de desarrollo, hace 30 años era el último caso exitoso de desarrollo económico, supongo que hoy los alumnos estudiaran Irlanda y China. Recuerdo que en varias materias (Fallas de Coordinación o Repetición Pedagógica?) leíamos a Alice Amsden y sus textos sobre el modelo de crecimiento por exportaciones liderado por el Estado. Recuerdo que los profesores hacían mucho hincapié en repetir el rol clave de la política de promoción de exportaciones al sistema de metas e incentivos, creó que fue el gran Roberto Frenkel que con su irreverencia pedagógica nos decía "si el empresario no cumple las metas acordadas no sólo le quitan los beneficios arancelarios y fiscales, sino que lo meten preso". Sí amigos.  Contrario sensu con la idea tan difundida hoy en los medios y las redes sociales no fue la libertad empresaria la clave del modelo koreano, sino la férrea conducción de la política industrial del gobierno de ese gran republicano demócrata que fue Park Chung-hee de Partido Democrático Republicano que gobernó Korea del Sur desde 1963 a 1979.
Si tienen dudas sobre cual es la causa fundamental del éxito del modelo de desarrollo koreano vuelvan a leer el nombre del partido. 

El punto es que los Chaebols, los conglomerados empresariales que lideraron el proceso de desarrollo no eran empresas creadas por una burguesía nacional sino que eran empresarios que trataban de hacer negocios en el marco de una dictadura militar que los amenazaba con la cárcel si rompían los acuerdos alcanzados. 

Estoy haciendo una defensa de los principales grupos económicos argentinos? La sociedad argentina tiene cuentas pendientes, pero no podemos seguir pensando que para que Argentina se desarrolle necesitamos "Empresarios Nuevos". 

Perón decía que un rancho se hace con paja, barro y bosta 

Hoy Roberto Navarro entrevistó a Miguel Acevedo  En un momento del diálogo, Navarro le pregunta si los empresarios argentinos son evasores, y Acevedo le responde ratificando elípticamente la idea de navarro con un "el empresario argentino es argentino".  

Alfredo Ossorio, fue mi jefe durante casí 7 años. Alfredo es sociólogo y profesor en UNLA, pero antes que nada es un militante peronista desde su adolescencia sesentista. Durante esos 7 años charlamos mucho de política y economía. Siempre recuerdo que una vez, me explicó que en los debates en la izquierda peronista él comprendió que el socialismo no era viable en la sociedad argentina por la vía pacífica. Y que para él ese era un límite infranqueable. Esa charla fue para mí como ver la Matrix. 

No se puede tener una estrategia de desarrollo que dependa críticamente de un tipo ideal de empresario, que como nos enseñó Weber puede ser muy útil en términos metodológicos pero no deja de ser una construcción fantasiosa y deseable. 

"La idea de la necesidad de contar con una burguesía nacional es una forma de reconocer la incapacidad de gestionar una política industrial efectiva y de contar con la legitimidad política necesaria para aplicarla", dije más temprano en twitter antes de decidirme a escribir este post.

En otro gran momento de la entrevista, Acevedo explica porque los empresarios industriales argentinos invierten en el campo. Básicamente, la respuesta a la pregunta de Navarro se sintetiza en "ganan más plata haciendo eso que invirtiendo en sus empresas".

Los Chaebols Koreanos también hubieran invertido en el campo argentino. 


viernes, 10 de julio de 2020

"Cómo me van a cobrar un impuesto por irme a vivir a otro país?"

"Cómo me van a cobrar un impuesto por irme a vivir a otro país?"

Esa pregunta de sentido común repiten los periodistas asustados por los rumores de que el gobierno estaría pensando en cobrar un impuesto "de salida" o exit tax por su nombre en ingles. 
Al respecto podemos leer esta nota donde sólo al final dicen que ningún vocero oficial del gobierno se manifestó sobre el tema. Por eso nunca es un problema para generar rumores que afecten el humor de la clase media argentina. 

De hecho en las redes sociales asociaron esa idea a Hitler y al nazismo.


Entonces se hace necesario repasar cual es la evidencia internacional sobre este tema.

En principio debemos contar que en EEUU se cobra un impuesto cuando se renuncia a la ciudadanía yanqui.