Una crítica que suelo leer por ahi a los politicos, es acusarlos de ser profesionales de la política. Ayer mientras paseaba a Ariel me puse a pensar en ello y me dije "no será otra muestra de la poderosa colonización cultural del pensamiento económico neoclásico?" (único).
Lo más divertido es que muchos de los que suelen emitir críticas de este estilo son a la vez quienes en cuanto a sus ideas económicas se reconocen en la vereda de enfrente de lo que llamamos el neoliberalismo.
Roberto Bisang, un gran profesor de Economía Industrial, comenzaba sus clases parodiando la teoría microeconómica haciendonos ver a aquellos desprevenidos que el objeto base de estudio de su materia, la empresa, no tenía rol alguno en dicha teoría. El paso siguiente era presentarnos a la "Caja Negra" ente a través del cual los insumos se convertían en productos.
A partir de allí conceptos claves como learning by doing y path dependence eran claves para entender como funcionaban las cosas en el mundo donde el supuesto de información perfecta, crítico para la competencia perfecta, no se sostenía.
Hace un par días sosteníamos que la gestión de la cosa pública tiene sus saberes específicos, tanto por sus aspectos técnicos y jurídicos como por las leyes no escritas que dominan la política y el poder. Y citabamos la frase de Kircher "sabés lo que cuesta formar un ministro".
Suponer que un buen profesor de finanzas públicas o un gran médico pediatra pueden transformarse de un día para el otro en un buenos funcionarios es creer que la realidad se explica a la perfección con la parabola de la Mano Invisible del gran Adam Smith.
Puede no ser políticamente correcto plantearlo pero yo creo que la profesionalización de la política es más una virtud que un defecto. ¿Quién se atrevería a criticar a un plomero diciendole "sos todo un profesional de la plomería"?.