Lo que nadie sabía hasta el momento, y yo hoy tengo el gusto de dar la gran primicia, es que Mafalda, cuando creció, se fue a dar un paseíto por el mundo y, a la vuelta, decidida a entender cómo funcionaba, se metió en la facultad que queda en la esquina de Junín y Córdoba y se recibió de economista. Y qué economista.Qué otra cosa iba a estudiar la nena que le hacía sana-sana al globo terráqueo y daba unas definiciones de inflación a los 8 años que otra que Friedman. Mafalda se divierte igual que nosotros con la bendita ciencia y a partir de hoy, disfrutaremos entre todos sus análisis.
Bienvenida sea nuestra nueva co-blogger.