Y mientras, uno de los contertulios de Artepolítica me cuenta de un precioso informe sobre democracia en América Latina publicado por el PNUD, donde me encuentro con un cuadrito de lo más revelador.

La verdad que tamaña honestidad me causó gracia. El electorado latinoamericano no parece demasiado confundido. Casi, casi, yo diría hasta que la tiene muy clara. Encima la encuesta es del 2002, como si fuera un aviso. Pero parece que aunque uno sabe que le mienten, a veces elige creer de vuelta, hacerse ilusiones y depositarles su confianza. Aunque es difícil creer que se puede mentir para siempre. En algún momento debe haber algún tipo de presión que haga sentir que no cumplir las promesas electorales es una forma de despedirse del poder otorgado por el pueblo.
