Leyendo El Cronista me encontré dos artículos interesantes. Uno de Miguel Kiguel, que hace un análisis de lo más moderado y realista de la situación argentina (pero seguro que es un neoliberal cualunque) y otro de un señor que no conozco que, más pedante que la que suscribe, se puso a criticar la política monetaria de uno de los Bancos Centrales con más capacidad técnica del planeta. Mande CV a ver qué le dicen.
El artículo dice que la política monetaria del BCE es "fundamentalista", una palabra que ya hemos usado anteriormente en este blog para referirnos a lo mismo. El argumento es un poco el mismo que el de El del 0,33% que dice que el BCE mantuvo las tasas demasiado altas demasiado tiempo, pero este señor dice además que eso alimentó la recesión más de lo necesario.
Que a esta señora le encanta el fundamentalismo monetario no debe ser ninguna novedad para nadie a esta altura. Yo me hice grande en una Argentina hiperinflacionaria y odio la inflación. Así que me gusta bastante un banco central que se encargue de resguardar el valor de la moneda y listo. Pero además, en las Europas, eso fue una decisión política y refrendada por todos los países. La independencia del BCE y la tarea de encargarse específicamente de la inflación está escrita, y bien escrita, en el Tratado de la Unión Europea. El banco debe encargarse de mantener la inflación alrededor del 2% anual y después, si le queda margen, ocuparse del nivel de actividad. Punto. Si no lo hace, el Parlamento Europeo, que es el órgano que lo controla, lo reta.
Del nivel de actividad no se encarga la política monetaria, se encargan la política fiscal, si hay espacio, y especialmente las políticas estructurales.
Ahora, volvamos específicamente a la situación actual. Luis Palma Cané parece olvidarse del gran dilema en el que se encontraba el BCE en el 2008. Inflación alta con bajo crecimiento. En el mes de julio la inflación era del 4% anual. Es posible que a un señor argentino 4% le parezca una risa, pero en las Europas se la toman bastante a la tremenda. La inflación tiene efectos graves sobre la pobreza, y la inflación del último período era una especialmente regresiva. Le pegó fuertísimo al ingreso de los más pobres que son los que más gastan en alimentos y energía, y el golpe se vio más claro en los países más pobres, Bulgaria, Rumania y los Bálticos, donde los alimentos también tienen un mayor peso en la canasta. Así que mantener la inflación baja no parece malo por ese lado. La filosofía detrás de la independencia del BCE no es, como mucha gente parece creer, imponerle a la gente las decisiones de un grupo de tecnócratas insensibles sometidos a los dictados del mercado financiero. La filosofía es mantener el poder adquisitivo de la gente y contribuir al crecimiento económico con una moneda estable. La inflación no es buena para el crecimiento ni para el empleo, señores, a ver si lo reconocemos de una vez.
Vayamos a otro tema que yo ando discutiendo con mi co-blogger y que también está en el artículo. La comparación entre las políticas monetarias de los EEUU y de la UE. Según el autor del artículo, la política monetaria de la FED estuvo bien por expansiva y la del BCE mal por recesiva. Para mí, la de la FED puede haber estado bien por expansiva y la del BCE hizo lo mejor para las Europas. La política monetaria de los últimos años no había sido demasiado restrictiva y muchas economías se recalentaron más allá de lo recomendable, entre ellas la española y la irlandesa, dos de las que más están sufriendo ahora por haberse pasado de rosca.
Pero volvamos a nuestro estimado Leijonhufvud, que no le tiene demasiada simpatía a las metas de inflación ni a la independencia del BCE. Según lo que repasamos por acá, la economía moderna es cada vez más wickselliana, gracias a las famosas innovaciones financieras, y eso hace bastante difícil para el Banco Central acertar con la tasa natural de interés, la que mantiene a la economía sin inflación pero creciendo. Lo que también decía Leijonhufvud en ese artículo era que al Banco le puede parecer que no hay inflación y por eso baja la tasa, sin darse cuenta que al mismo tiempo está creando burbujas en otros mercados, pero no decía nada sobre el caso contrario, una tasa más alta que la natural. Por eso, me parece que el sueco se refería en primer lugar a lo que pasó en los EE.UU, donde ahora se culpa a las bajas tasas de interés greenspanianas del descalabro actual.
Pero entonces, la política monetaria un poquito restrictiva del BCE que le da más importancia a la inflación que al crecimiento ¿no estaría haciéndole caso a Leijonhufvud y evitando burbujas en el futuro?
En este blog pretendemos compartir con ustedes nuestros pensamientos sobre finanzas públicas, economía política, politica económica y politica, aclarando como principio que las delimitaciones entre las mencionadas ramas del conocimiento no serán respetadas.
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domingo, 18 de enero de 2009
jueves, 15 de enero de 2009
Independiente es mejor
Lo lindo del banco central independiente y de las metas de inflación es que es mucho más transparente. La política monetaria es más fácil de entender para todo el mundo y además te das cuenta qué es lo que piensa el banco sobre lo que pasa en el mundo y cuál es el esquema de pensamiento con el que se maneja.
Por ejemplo, hoy el BCE bajó la tasa medio punto hasta 2% y el Nationalbank de Dinamarca lo acompañó, pero bajándola de 3,75% a 3%. Como señal del diagnóstico, no debe haber una más clara. Pero después vienen las explicaciones. El Nationalbank dice nomás que la bajó porque lo hizo el BCE, dando por descontado que siguen la política monetaria del Euro.
El BCE cuenta todito. Que la inflación bajó, que las probabilidades de que los precios de los commodities suban o bajen están bastante equilibradas, que hacia el final del año aparecieron signos de recesión por todos lados y que se espera que siga en los próximos trimestres (¿2?). Además, dice que los factores que ponen en peligro el crecimiento son tres: que los efectos de la crisis financiera sobre la economía real sean más fuertes de lo esperado, que se intensifiquen las presiones proteccionistas en el mundo y que los desequilibrios globales se arreglen desordenadamente.
Y al final, insiste en políticas fiscales que dejen jugar a los estabilizadores automáticos y que, al no poner en riesgo la sostenibilidad de largo plazo, tengan en cuenta los intereses de los jóvenes y las generaciones futuras. Una política fiscal insostenible y poco creíble la hace inefectiva, e inutiliza la posibilidad de estimular la economía usando esa herramienta.
Por ejemplo, hoy el BCE bajó la tasa medio punto hasta 2% y el Nationalbank de Dinamarca lo acompañó, pero bajándola de 3,75% a 3%. Como señal del diagnóstico, no debe haber una más clara. Pero después vienen las explicaciones. El Nationalbank dice nomás que la bajó porque lo hizo el BCE, dando por descontado que siguen la política monetaria del Euro.
El BCE cuenta todito. Que la inflación bajó, que las probabilidades de que los precios de los commodities suban o bajen están bastante equilibradas, que hacia el final del año aparecieron signos de recesión por todos lados y que se espera que siga en los próximos trimestres (¿2?). Además, dice que los factores que ponen en peligro el crecimiento son tres: que los efectos de la crisis financiera sobre la economía real sean más fuertes de lo esperado, que se intensifiquen las presiones proteccionistas en el mundo y que los desequilibrios globales se arreglen desordenadamente.
Y al final, insiste en políticas fiscales que dejen jugar a los estabilizadores automáticos y que, al no poner en riesgo la sostenibilidad de largo plazo, tengan en cuenta los intereses de los jóvenes y las generaciones futuras. Una política fiscal insostenible y poco creíble la hace inefectiva, e inutiliza la posibilidad de estimular la economía usando esa herramienta.
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jueves, 3 de julio de 2008
¡Se terminó la recesión!
Al final, aunque yo no creía o no esperaba que lo hiciera, el BCE subió la tasa de referencia. Los bancos centrales estarán llevando una política monetaria laxa, según Calvo, pero el BCE, no, para que quede claro.
Y la justificación de la medida es de lo más interesante. Normalmente, la estructura de la presentación de Trichet en la conferencia de prensa tiene 6 partes: la presentación de la decisión sobre la tasa de referencia, el análisis económico, el análisis monetario, un resumen de los dos, el análisis fiscal y el análisis sobre reformas estructurales. Lo interesante esta vez está en el análisis económico.
Ahí dice que el crecimiento económico en la UE se va a moderar bastante, aunque seguirá siendo positivo y que, pese a que suponen que el crecimiento de la economía mundial se mantiene firme, los riesgos siguen siendo a la baja, debido en parte a que la situación financiera todavía no es del todo estable, a que podría haber desequilibrios globales y a la pérdida de poder adquisitivo causada por los precios de los alimentos y los combustibles. Pero.
Los riesgos al alza de la inflación son todavía mayores, el último dato de Eurostat es un escandaloso 4% anual, donde pesan sobre todo los aumentos en los precios del petróleo y los bienes primarios. Y eso es demasiado por encima de la meta del 2% que se fijó el BCE y nada consistente con la estabilidad de precios. Además, están preocupados no sólo por el comportamiento de formación de precios y salarios que podría estar presionando a través de los famosos efectos de segunda ronda, esta vez generalizados, sino también por posibles aumentos inesperados en los impuestos indirectos y en los precios administrados.
Así que señores, y acá viene lo bueno, hay que aceptar que va a haber una transferencia de ingresos de los países que importan bienes primarios a los países que los exportan causada por el cambio en los precios relativos y que eso exige una modificación en el comportamiento de las empresas y los hogares. Nada de aumentar los precios o indexar salarios por inflación para recomponer ingresos, que hay que evitar la espiral inflacionaria. Acostumbrarse a ser un poco más pobres, caramba. Pero competitivos y con trabajo.
Con semejante moral, casi parece que Trichet hubiera nacido en Oslo, o Estocolmo, y se hace pasar por francés. Qué bárbaro.
(Y a ver, de paso, si aprovechamos un poquito mejor la tal transferencia de ingresos, que justo nos toca).
Y la justificación de la medida es de lo más interesante. Normalmente, la estructura de la presentación de Trichet en la conferencia de prensa tiene 6 partes: la presentación de la decisión sobre la tasa de referencia, el análisis económico, el análisis monetario, un resumen de los dos, el análisis fiscal y el análisis sobre reformas estructurales. Lo interesante esta vez está en el análisis económico.
Ahí dice que el crecimiento económico en la UE se va a moderar bastante, aunque seguirá siendo positivo y que, pese a que suponen que el crecimiento de la economía mundial se mantiene firme, los riesgos siguen siendo a la baja, debido en parte a que la situación financiera todavía no es del todo estable, a que podría haber desequilibrios globales y a la pérdida de poder adquisitivo causada por los precios de los alimentos y los combustibles. Pero.
Los riesgos al alza de la inflación son todavía mayores, el último dato de Eurostat es un escandaloso 4% anual, donde pesan sobre todo los aumentos en los precios del petróleo y los bienes primarios. Y eso es demasiado por encima de la meta del 2% que se fijó el BCE y nada consistente con la estabilidad de precios. Además, están preocupados no sólo por el comportamiento de formación de precios y salarios que podría estar presionando a través de los famosos efectos de segunda ronda, esta vez generalizados, sino también por posibles aumentos inesperados en los impuestos indirectos y en los precios administrados.
Así que señores, y acá viene lo bueno, hay que aceptar que va a haber una transferencia de ingresos de los países que importan bienes primarios a los países que los exportan causada por el cambio en los precios relativos y que eso exige una modificación en el comportamiento de las empresas y los hogares. Nada de aumentar los precios o indexar salarios por inflación para recomponer ingresos, que hay que evitar la espiral inflacionaria. Acostumbrarse a ser un poco más pobres, caramba. Pero competitivos y con trabajo.
Con semejante moral, casi parece que Trichet hubiera nacido en Oslo, o Estocolmo, y se hace pasar por francés. Qué bárbaro.
(Y a ver, de paso, si aprovechamos un poquito mejor la tal transferencia de ingresos, que justo nos toca).
miércoles, 14 de mayo de 2008
Dos historias
Se juntan dos economistas y salen tres teorías contrapuestas, dicen. Acá hay tres economistas con una sola y, por supuesto, no se ponen de acuerdo.A Stiglitz no le gustan y a Leijonhufvud, tampoco, casi con la misma historia detrás. A Timothy Besley, sí, y nos cuenta dos o tres historias posibles.
A mí me gustan para Europa, pero para Argentina, todavía no estoy demasiado segura.
sábado, 2 de febrero de 2008
La Teoría Maradona de la tasa de interes y visiones distintas del futbol
Hace tiempo ya había escuchado acerca de esta idea. Esta semana salió esta nota en el Cronista. Parece ser que el Presidente del Banco Central de Inglaterra ha tomado la jugada maestra del Diego como una parábola para explicar cual es su política respecto al manejo de la tasa de interés. Ana C. me pasó el speech donde Mervyn King explica su teoría. La idea es sencilla, tal como Maradona pudo correr 60 metros eludiendo seis jugadors ingleses, recorriendo casi una línea recta hasta enfrentar a Shilton despistando a sus rivales con amagues pero manteniendo su avance directo. M.K. dice que el Bank of England puede lograr afectar la expectactivas del mercado sobre la inflación sin tener que mover la tasa de interés, ya que el mercado anticipando dicha jugada ajustaría su expectativa de inflación "al amague" de King. De esta forma la "habilidad futbolera Maradoniana" de King sería la herramienta que coordinaría las expectativas para mantener la inflación en niveles bajos y estables gracias a la reputación y confianza del mercado.
No quiero discutir si la teoría Maradona de la tasa de interés es correcta o no, sino que prefiero dedicarme a debatir acerca de si la lectura de M.K. del mejor gol de la historia de los mundiales es acertada.
Los argentinos somos contreras y buscadores de pelos en huevos por excelencia, hasta el Diego tiene sus detractores de siempre. Aquella gloriosa jornada de junio del 86 quedó en la memoria de todos nosotros. Todavía recuerdo a algunos envidiosos decir "claro, Maradona pudo avanzar porque los ingleses son unos giles y no lo partieron al medio cuando hizo la segunda gambeta". Mi lectura es un poco distinta, es cierto que en el fútbol argentino es muy difícil ver que un jugador convierta un gol luego de eludir a más de tres rivales y más empezando en su propio campo porque a la segunda gambeta los seguidores de la logia Perfumo-Merlo-Ruggieri-Passucci-et al, lo parten en tres pedacitos. Claro que ser echado en un mundial por pegarle a un rival a 30 metros del arco es demasiado, cosa distinta es evitar que te llenen la canasta, fijense en el video que los dos últimos defensores ingleses intentan parar a Diego con las artes de la logia pero no lo logran.
Mi punto es que no sólo importa la conducta y habilidad del Diego sino también los incentivos y conductas de sus adversarios.
La nota del Cronista dice que parece ser que la Teoría Maradona está empezando a fallar y las expectativas de inflación en el Reino Unido se están disparando. Será que el mercado se parece más al peruano Reyna y menos a Fenwick y a Butcher?
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