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miércoles, 15 de octubre de 2008

Eh, que amanece

Mientras El del 0.33% se prepara para ilustrarnos sobre los misterios de las finanzas internacionales y en Bruselas hoy se escribe historia de la mano del señor que se mostró como todo un líder internacional justo cuando nadie daba dos pesos por él y estaba por perderlo todo, yo me entretengo mirando como castiga la crisis al mercado de trabajo.

Por ahora, el desempleo sube en España (mucho), en los EE.UU. y en Francia. En Alemania y en Dinamarca sigue bajando y en Suecia se estancó. Las series, no todas, empiezan en el '83 y son las de Eurostat. Si estaba disponible, elegí la tendencia, en el caso de Francia y los EE.UU. está solamente ajustada por estacionalidad. Los datos llegan hasta agosto, lo que ya nos indica algo sobre el tercer trimestre.

Ayer, también se publicaron los datos de producción industrial de agosto y, pese a todos los pronósticos agoreros, son relativamente positivos. Tanto, que en Alemania, la producción industrial creció 3,3%, aunque el record del mes lo tuvo Irlanda, con 6,2%. La tasa es la mensual, no la anual.

Mientras tanto, la inflación también baja, del 4,0% del mes de junio y julio a 3,6% en septiembre. El record inflacionario de la UE lo tiene Letonia, con 14,7% pero a la baja – en el mes de junio habían tenido un 17,5% de inflación. Si no se cuidan un poco terminan como Islandia.

No todo es oscuridad en el mundo. Aunque vayamos a contramano.

martes, 7 de octubre de 2008

Historia futurista

Gracias a uno de esos blogs buenos pero intermitentes, que se llama La Jactancia de los Intelectuales y está escrito por un joven (¿?) economista amante de la literatura, llegué a este artículo de Fanelli publicado en junio.

Desgraciadamente el artículo está en inglés y vaya uno a saber si existe en su versión castellana, pero empieza por una revisión de la situación económica y de las posibles soluciones, tal como se presentaba la historia a principios de junio: un boom de los precios de los bienes primarios que parecía interminable o, por lo menos, sostenible.

Lo mejor del artículo, sin embargo, está en la parte final. Fanelli concluye que dadas la situación, los problemas del momento y las medidas tomadas hasta ahí, el gobierno estaba haciendo todo al revés, justo lo contrario de lo que se necesitaría hacer, "lo mismo que haría un idiota", dice, o alguien totalmente irracional.

Pero entonces nos dice que, como economista, no puede nomás asumir que la gente actúe irracionalmente, y que como la política económica implementada hasta ahí no puede de ninguna manera verse como una política racional que maximice el impacto del, hoy ya histórico, shock positivo sobre el desarrollo, la mejor forma de volver a la racionalidad es asumir que ése no es el verdadero objetivo del gobierno. Y se le ocurre un objetivo que parece ser coherente con la situación: que el gobierno esté usando la mejora en los términos de intercambio para maximizar su propio poder político, algo a lo que Lindahl ya hizo referencia en alguna que otra ocasión.

(Lindahl, yo sé que hay ocasiones mejores que las que linkeé, pero ayúdeme a encontrarlas, este blog se está convirtiendo en un arcón sin fondo).

Fanelli sigue, diciendo que en épocas de shocks se crea y se destruye riqueza y se crean y se destruyen derechos de propiedad. Llegar a un nuevo consenso con respecto a la distribución de esa riqueza y a la nueva estructura de esos derechos de propiedad, y donde además se maximice el bienestar y no se pongan en peligro los incentivos económicos necesarios para el desarrollo del país depende del equilibrio entre los actores políticos y también de la calidad de las instituciones. El problema, entonces, es político y la conclusión es maravillosa: cuanto menores sean la ambición y la codicia políticas, mayor es la probabilidad de que todos se beneficien.

Hoy ya no sabemos si esa gran oportunidad de crecer de la que hablaba Fanelli sigue en pie, pero la conclusión sigue siendo igual o quizás hasta aún más válida, cuanto menor sea la codicia política, mayor será la probabilidad de que los que más lo necesitan no sean los que más pierdan.

martes, 30 de septiembre de 2008

La Belgique

No consiguen ponerse de acuerdo para formar un gobierno desde hace más de un año, pero en dos trasnochadas acuerdan, no sólo entre ellos, pero también con otros tres países, para gastarse casi 20 mil millones de euros en semi-nacionalizar dos banquitos.

Al final, el quiebre de bancos produce más malestar social y desempleo que un país que funciona en piloto.

martes, 25 de marzo de 2008

Crecimiento sostenible

Yo siempre me pregunté si es necesario que Argentina crezca tanto, pero tanto. A veces pienso que quizás sería mejor conformarse con un poco menos de crecimiento, repartirlo un poco mejor y ser todos más felices.

Ahora, en el medio del revuelo financiero, se vuelven a escuchar las voces de otra gente que se pregunta lo mismo pero a nivel global. Porque cuando las cosas van bien, el mundo avanza como un tren y a nadie le importa demasiado si la locomotora está por explotar, por chocarse contra un muro o qué. En cambio cuando las cosas no van tan bien, vuelven a aparecer los malthusianos.

Los malthusianos siempre están medio escondiditos, la verdad. Desde la Revolución Industrial y la Revolución Verde no parece demasiado inteligente decir que el crecimiento tiene sus límites, aunque no se conozcan bien del todo. La respuesta clásica es que el ser humano siempre va a ser capaz de desarrollar alguna nueva tecnología que le permita superar esos límites.

Aunque esta vez parece que se los escucha un poco más. En el WSJ, un artículo y uno de esos contrapuntos entre economistas que siempre son tan interesantes sobre los límites del crecimiento. En el NYT, un artículo sobre el mundo que consume demasiado.

Mientras tanto, dicen que en el Norte del Pacífico hay una sopa de basura compuesta por residuos plásticos que ocupa un área el doble de grande que los Estados Unidos y que a veces, según como vayan las mareas, las corrientes y los vientos, deja llenas de minúsculos trocitos de plástico hasta las playas hawaianas. Arena de plástico.