Hoy vuelve a tirar magia, peronismo y bueno humor @lacarancha, lean y disfruten
Es difícil buscar razones al prejuicio. Y debe ser, justamente, porque
es algo que se construye y se vuelve sentido común con el paso del tiempo, y
que se legitima y autolegitima en el discurso masivo que no necesita argumentar
nada. Un pre-juicio es eso, un juicio
previo a los hechos, algo que puede
fundamentarse con sólo afirmar que muchos lo piensan, que siempre fue así, que
mi familia me educó de esa manera, que lo escuché en la tele… Y así es como se
disfraza un prejuicio que es la base para sostener ideologías conservadoras, de
derecha, retrógradas y generadoras de desigualdades.
Y, no importa de donde venga, el prejuicio siempre se disfraza “estado
natural de las cosas” para defender injusticias.
Uno de los termómetros para medir eso es escuchar o ver los comentarios
donde la “calle” suelta la lengua, donde no tienen filtro para escribir o decir
lo que piensan: en mi barrio sigue siendo la cola del banco o del supermercado,
pero también es posible observar este tipo de comentarios en redes sociales, a
través de cadenas de mail, en comentarios en los foros de noticias, etc.
Y el problema, como dijéramos en un post anterior homónimo, sigue siendo
el cambio de eje que el peronismo hizo irrumpir en la cultura a través de sus
políticas.
No jode que le den plata a los pobres, siempre y cuando no sean ellos
quienes decidan qué hacer con ella. Los pobres no pueden tomar la decisión de
consumir algo (aunque sea una vez) que no les está destinado por la mala
estrella de haber nacido en hogares sin dinero.
Ni siquiera cuando tienen dinero pueden decidir qué hacer con él. Por
eso se discute toda política que otorgue asignaciones en efectivo: mejor que
les den alimentos, y de esos que comen ellos, nada de lujos. Si les dan plata,
se la van a gastar en drogas, o, en el mejor de los casos en zapatillas caras,
equipos de música y toda otra cantidad de cosas que no necesitan, que les están
negadas por origen.
El PROGRESAR reavivó los debates que había abierto la AUH, sobre la
incapacidad (innata?) de los pobres para administrar bien los recursos, que por
algo son pobres. Entonces se pone en duda que con 600 pesos hagan desastres, o
que no los usen para fortalecer su estudio, sino para “derrochar” (explícame
vos, laburante que llega justo a fin de mes, cómo hacés para “derrochar” 600
pesos, como si te alcanzara para el derroche).
Y sabés porqué van a gastar mal? Porque los destinatarios del PROGRESAR
tienen un doble estigma que los estigmatiza al cuadrado: no sólo son pobres,
además tienen el agravante de ser jóvenes. Y vos sabés que los jóvenes, si
además son pobres (el orden del prejuicio no altera el producto), son vagos y
atorrantes. Siempre están al borde del delito, siempre son objeto de temor, son
más proclives ser protagonistas de la sección “inseguridad” que de la de
“educación” en los diarios y noticieros.
Porque siempre fue así: los pibes pobres son vagos y atorrantes. Y por
eso tienen dos mangos y se los gastan en zapatillas, o en una camiseta de
futbol, como si tuvieran derecho, como si pudieran. Y las mamás jóvenes tienen
dos mangos y en lugar de comprar unos fideos de mierda, que se sirven en
flaneras porque son imposibles de despegar, compran de marcas caras. Y les
compran postrecitos a los hijos de marca, de los caros, como si no fuera
suficiente para ellas darles leche, o postres más baratos, qué máquina de
derrochar, asi nunca van a tener nada.
Detalle que se olvida: hay sectores, los más
beneficiados con estas políticas de asignación en efectivo, que nunca tuvieron
nada, ni siquiera el derecho de soñar, porque para poder soñar, hay que poder
creer que hay un futuro. Y para poder creer que hay un futuro, hay que poder
planificar más allá de resolver qué carajo van a comer tus hijos al mediodía.
Cuando nunca pudiste planificar más allá de las 24hs en toda tu vida,
está bien difícil que pienses en guardar, en dejar de hacer algo hoy para
hacerlo la semana que viene, porque no sabés qué es la semana que viene, nunca
lo supiste. Y entonces tenés unos pesos y te comprás eso que querés, eso que te
da placer, alegría, presente y esperanza, porque ¿qué vas a esperar? ¿Qué hay
más allá de hoy? Hoy, mañana, pasado, la semana que viene, siempre es
sobrevivir, eso es lo que se hace todos los días. Hoy se festeja, se gasta, se
compra eso postergado, deseado. La idea de futuro se construye, no es algo
dado, natural. Se construye con la posibilidad de pensar en mañana, en que
dentro de 20 días cobro esa platita.
Entonces, si queremos más justicia social, lo primero que hay que
construir es la idea de futuro para TODOS, pero sobre todo para aquellos que
nunca la tuvieron.
Porque ningún pibe nace vago y atorrante, sino que se hace sobreviviente
cotidiano, se termina creyendo que no existe el derecho de soñar.
Y no hay nada más progresista y progresivo que una política de
asignación en efectivo destinada a los más pobres. A corto, mediano y largo
plazo. Y lo banco ideológicamente y con datos de investigación.
Vengan de a muchos.