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lunes, 3 de septiembre de 2007

Zonceras tributarias

El affair ABL/Teletubi/Macri, volvió a poner en la tapa de los diarios a los impuestos. En los noticieros y programas de cable, volvieron a hablar de equidad, eficiencia, etc.. Toda una delicia para un profe de finanzas públicas.

Hasta que en el programa A dos voces escuché decir a un representante de las asociaciones de inquilinos, algo parecido a lo siguiente “además el ABL es una tasa a cambio de un servicio, y es obvio que el costo de barrer la vereda no se incrementó ni un 150% ni siquiera un 50%”. Y entonces, me dije “Macón se debe estar riendo, igual que yo”.


Como ya saben él es mi verdadero maestro. Desde el punto de vista del análisis económico de los impuestos. Que la transferencia de recursos que el Estado exige compulsivamente al sector privado, se llame tributo, impuesto, tasa, contribución, ahorro forzoso, o aporte patriótico es indiferente. Los efectos económicos son idénticos.


En nuestro caso, la interpretación del ABL como una tasa, responde a una errónea lecturadel criterio wickselliano para una justa tributación conocido como “el principio del beneficio”. Cuando el gran economista sueco, escribió su gran paper “A New Principle of Just Taxation”, buscaba una solución al problema del free rider y la provisión bienes públicos. Por eso planteo que un impuesto justo sería aquel en el cual los contribuyentes pagaran una suma que reflejara la utilidad o beneficio que le proveyera el consumo de los bienes públicos, que debía ser financiados con dicho impuesto.

Como dice wickipedia, Wicksell es uno de los padres de la escuela de economía austríaca y por lo tanto un defensor de la teoría del valor subjetivo.

Juntemos las piezas de nuestro tax puzzle. Cuando mi amigo el dirigente de la asociación de inquilinos, trae al debate el tema del costo de provisión del servicio del alumbrado, barrido y limpieza de las veredas. Esta recorriendo un conocido falso camino en el que suelen caer aquellos que no siguen las enseñanzas de mi maestro.
El beneficio del que habló Wicksell nada tiene que ver con los costos de proveer un bien o servicio público. Como dije, él sostenía la teoría subjetiva del valor y no la teoría objetiva del valor cuyo gran exponente fue el amigo Karl Marx.

Además la aplicación a nivel municipal de esta errónea interpretación del principio wickselliano, dejaría en bancarrota a la CABA. Comparen el costo de proveer el servicio de ABL, con el presupuesto de gastos vigente. (cerca de 10.000 millones de pesos) si además le agregamos a nuestro tax puzzle, que más del 60% del presupuesto se financia con un impuesto muy distorsivo pero rendidor, como dijimos por acá.

La lógica del razonamiento me lleva a pensar que quienes presentan argumentos de este tipo en realidad lo que buscan es una fuerte reducción del gasto público en la Reina del Plata.