Yo debo ser una de las tres personas de la BEPA que lo primero que hace cuando abre los diarios es ir a mirar cómo sigue la saga radicheta, así que cuando ayer leí
esta noticia me quedé con la boca abierta.
Para los que desconocen el desarrollo de los acontecimientos correntinos, creo que la cosa es más o menos así. En Corrientes, los primos Colombi tenían un acuerdo por el que se iban intercambiando la gobernación, un período para cada uno, hasta que uno de los dos se endulzó con el poder y cambió las reglas para hacerse reelegir. Los primos deben ser hijos y nietos de radicales, porque uno, el traidor, se llama Arturo y el otro, el traicionado, Ricardo, aunque acuérdense que en esas cosas nunca se sabe muy bien quién es quién. Como es de conocimiento común, todo radical que se precie debe llamarse Hipólito, Arturo, Leandro o Ricardo y en las próximas generaciones también Raúl. Sospecho que Fernando nunca pasará a alimentar esta tradición. Entre las damas albicoloradas parece ser común llamarse Margarita (hay por lo menos tres, todas ellas legisladoras
de luxe) pero no sé por qué, y en algunos años quizás veamos un montón de Elisas haciendo lío en el Congreso.
El caso es que en las últimas elecciones correntinas, los dos primos – que en su momento habían sido radicales de los K – compitieron en las elecciones, uno – Arturo – apoyado por Cobos y el otro – Ricardo – por la UCR orgánica. Entre los dos se llevaron casi el 70% de los votos, dejando al candidato kirchnerista muy lejos y tuvieron que ir a ballotage. Después de esta primera vuelta Cobos dejó de apoyar a Arturo. Uno o dos días antes del ballotage, apareció muerto, no se sabe si por suicidio u homicidio, un joven millonario que manejaba la exagerada pauta publicitaria correntina. Hay que decir que la historia es de lo más cinematográfica, hasta condimentada por la existencia de una noviecita-secretaria linda a más no poder y un arma del 1900. Al pobre muerto se lo tiraron los primos por la cabeza, acusándose de todo entre ellos justo antes de las elecciones que ganó por dos cuerpos el primo al que ya le tocaba.
A los dos o tres días de las elecciones, se votaba en el Senado la aprobación de la ley de medios. El primo derrotado pasa por Olivos y, al salir, la senadora correntina que es amiga de él decide que va a votar a favor cuando casi todo el radicalismo, con razón o no, votaba en contra. Ayer, el primo ganador pasa por Olivos y, al salir, dice que en el 2011 apoyará cualquier fórmula en la que estén Néstor o Cristina y no la fórmula que proponga su partido, que desde este blog esperamos que no incluya a Cobos.
La razón para este doble cambio de postura tan llamativo a la salida de Olivos parece ser la calamitosa situación financiera de la provincia de Corrientes a la que si la Nación no le manda fondos en forma bastante urgente va a ser muy difícil gobernar por más que lleves el nombre de cualquier prócer radical.
Y entonces volvemos al tema de siempre. Yo sé que a nuestros queridos lectores nac&pop les parece un mecanismo de lo más decente para la así llamada construcción de poder que los ingresos tributarios de la Nación se repartan discrecionalmente, pero a mí, no.
Realmente, ¿a ustedes les parece propio de un país democrático, moderno y civilizado que un señor se siente sobre la billetera y diga "tu provincia no entra en caos sólo si me apoyás a mí y sino tanto vos como los correntinos pueden seguir alimentándose a mate o, si prefieren, mate cocido, mientras escuchan chamamés y se matan entre ustedes a tiros, cuchilladas o el arma que tengan más a mano"? ¿Le parece normal que el mismo señor tenga tanta influencia sobre las internas de otro partido político porque maneja los fondos nacionales y coparticipables por fuera de la legislación vigente, que ya deja que desear? ¿Les parece aceptable que los gobernadores de las provincias pobres tengan que ir de peregrinaje a la residencia de Olivos (¡por lo menos si fuera a la Casa Rosada!) para mendigar para los habitantes de su provincia lo que en un país más o menos organizado les correspondería por derecho, tirando por la borda los compromisos que tengan dentro de sus propios partidos?
Ayer, después de leer la noticia le decía a Musgrave, "tenés razón, Kirchner es un maestro, se los come a todos con papitas". Pero es un maestro en el mal sentido, porque ese tipo de manejos degradan y desprestigian la política y desilusionan una y otra vez a los argentinos. De todas formas, no se sorprendan si, con el oportunismo que muestra Kirchner y lo bien que le dan las encuestas a Cobos, los apellidos en la fórmula del FpV en el 2011 sean los mismos que en el 2007. Y capaz que hasta ganan y todo.
Yo que la UCR me lo tendría en cuenta.