domingo, 31 de agosto de 2008

Africa es grande



¿Pero a que no sabías que era tan grande?


(Fuente del mapa acá, en un excelente blog de desarrollo económico)

jueves, 28 de agosto de 2008

Ser inconsistente es humano

Mi primera reacción cuando lo ví fue mandarlo a que lo re-publique sin tardanza en Finanzas Públicas, pero entonces me dí cuenta que era un poquito autoritario, nada propio de una señora que defiende la democracia a toda costa. Así que, ahora, ordeno a todos los lectores de este blog que pasen y vean a Lindahl en Iluminatios.

Enjoy.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Cristina, ¿y si empezamos a redistribuir en serio?

Me entero acá que el coeficiente de Gini pre-intervención estatal en la Argentina es de 0,5 y que post-intervención estatal (tomando los impuestos y las transferencias monetarias) es de 0,48. En Europa en cambio el Gini pasa de 0,46 a 0,31 luego de la intervención estatal.

Arriesgo hipótesis:

- en Europa se recauda más como porcentaje del PBI, ergo hay más para repartir.
- cobran más impuestos a las ganancias personales y menos IVA. ergo el sistema tributario es más progresivo.
- un porcentaje mayor del gasto es transferencias, y éstas llegan más a los más pobres.
- mayor calidad de bienes públicos, en particular salud y educación, que aumentan la movilidad social.

¿Qué hacer? Y, va a llevar tiempo, porque como ya hemos explicado, en una economía con alto porcentaje de informalidad e ingresos más bajos no se puede pasar de un día para el otro a cobrar mucho impuesto a las ganancias.

Pero podríamos empezar HOY con

- gravar rentas financieras
- dejar de subsidiar el consumo energético de los ricos y subsidiar el de los pobres
- reducir las desigualdades en el gasto en salud y educación
- sentar las bases de la revolución fiscal.

martes, 26 de agosto de 2008

La mamá de Rollo

Hoy leía este artículo de J.J. Llach en la Nación, donde habla del efecto de los sentimientos sobre la economía y de que la economía la hacemos los seres humanos, y me dí cuenta de dónde viene la capacidad de Rollo de emocionarnos con sus análisis económicos. Su papá también es capaz de hacerlo.

Y entonces me acordé de mis primeros años en Dinamarca cuando descubrí algo que no creía que pasaba en uno de los países más justos del planeta. Lo que los daneses llaman "la herencia social" y que hasta ahora no han conseguido quebrar del todo pese a tener el gasto social más alto del mundo. En Dinamarca, como en muchos países europeos, las profesiones se heredan junto con los ojos azules, la altura, el peso o el mal carácter.

Una vez conocí una médica que me contó que su papá, su abuelo y su bisabuelo eran doctores, mientras que todas sus abuelas, su mamá y algunas de sus tías eran enfermeras. El marido de una amiga mía, un brillante "estadólogo", hijo de un politólogo y una médica, tiene una hermana médica. Uno de los mejores amigos de mi marido, un albañil de lo más hábil, capaz de construir una casa solito y solo, heredó el oficio de su padre y de su abuelo, y lo comparte con alguno de sus tíos y sus primos. Otros de nuestros amigos, dos hermanos carpinteros ítalo-argentinos, son la séptima generación de carpinteros, aunque uno de ellos opina que ya está bien. Pero lo mejor de todo son las generaciones de curas. En Dinamarca, para ser cura, tenés que pasar por la facultad de Teología, recibirte de teólogo y después conseguir trabajo en la iglesia danesa que, como es de tradición luterana evangélica, permite el matrimonio y que haya curas mujeres. Hay familias enteras, siete u ocho generaciones, llenas de teólogos, de curas y de obispos.

Después de ese descubrimiento, se me ocurrió pensar que posiblemente eso no pasaba en los países llamados "de inmigración" como Argentina y los Estados Unidos, donde la movilidad social era mucho más posible y más fuerte, por lo menos yo no lo había visto tanto por allá. Pero parece que la movilidad social en los países nuevos también es un mito. Hace un tiempo se publicó un estudio en algún lado (ya lo voy a encontrar) que mostraba que en las últimas décadas la movilidad social fue mucho mayor en Europa, con todas sus diferentes versiones de Estado de Bienestar, que en los Estados Unidos.

Y es que la herencia social es demasiado fuerte. Viene por el lado de las posibilidades económicas muchas veces, pero también por el lado de los valores culturales. Una de mis alumnas danesas por la época en que yo daba clases allá, hija de campesinos acomodados, me contaba que sus padres le habían hecho la guerra para que no fuera a la universidad ¿qué iba a hacer una chica del campo con una carrera universitaria? En el sector público danés hay unas divisiones tan fuertes y unos prejuicios tan pronunciados entre los "académicos", los "administrativos" y el personal de maestranza que muchísimas veces impiden que se hagan las reformas necesarias para la modernización de la administración pública.

Pero por otro lado, ¡claro que se puede combatir la herencia social! El hecho de que haya más movilidad social en Europa que en EEUU, lo demuestra. Elvira Lindo, una escritora española que escribe en El País y que tiene una serie de novelitas infantiles con un personajito inefable que se llama Manolito Gafotas, de clase media baja, contaba hace un tiempito que están empezando a aparecer entre las mujeres que toman decisiones en España chicas con nombres que hace 20 o 25 años se asociaban a la clase baja española, como Jessica o Vanessa.

Para que eso sea posible, y en eso la historia española de los últimos años es de libro de texto, hay que invertir sobre todo en la infancia, y muchísimo en salud pública y educación. Y también hay que invertir en las mujeres. Este artículo de Vox-EU, cuenta que la sociedad norteamericana tiene un problema de capacitación, al mismo tiempo que se está polarizando cada vez más y haciendo cada vez más inequitativa. La causa es que los hijos de la gente educada se educan cada vez más, mientra que los hijos de la gente sin educación siguen el mismo patrón que los padres y no terminan la secundaria. Toda coincidencia con Argentina no es pura casualidad, ya que la construcción de un Estado de Bienestar en Argentina es aún más accidentada que la que tuvieron los EEUU.

El artículo dice también que hay una correlación muy fuerte entre los resultados escolares de los chicos y la educación de la madre – lo que no es ninguna novedad, ya que es algo que aparece en la literatura desde hace décadas, pero lo bueno es que ahora lo tenemos en el mainstream –, que las diferencias de habilidades cognitivas que se ven a los 18 años ya están presentes a los 5, aunque no son genéticas sino debidas a lo que pasó en esos primero cinco años, y que, a su vez, las habilidades cognitivas a los 18 años determinan la mitad de la varianza en los ingresos a lo largo de la vida de la población.

Eso nos lleva a dos conclusiones. Una, que hay que actuar desde muy temprano para romper el patrón de inequidad de una sociedad, invertir en salud materno-infantil, buena alimentación en los primeros años, – la leche materna y el consumo de pescado son claves en la creación de inteligencia humana – y una inversión brutal en guarderías y educación pre-escolar. Aunque, sobre todo lo último, sea un poco caro, gastar plata en eso te la ahorra después en programas que llegan demasiado tarde y te la hace ganar más tarde cuando esa personita se integra al mercado de trabajo y se convierte en una persona productiva. La otra conclusión es que la mitad de la creatividad que aparece en La Ciencia Maldita se la tenemos que agradecer no tanto a la conmovedora pluma de Don Llach, sino al nivel de educación de su señora esposa.

Por último, para cerrar lo de la herencia social, confieso que soy la hija mayor de una pareja de maestros.

sábado, 23 de agosto de 2008

Era Schumpeter, nomás

Ya que Lindahl se dedica a la historia y Musgrave sigue sin aparecer, yo también voy a escribir un poco sobre lo mismo, aún corriendo el riesgo de dormir a nuestros amables lectores.

El caso es que me quedé un poco inquieta después del post que contenía esa frase tan maravillosa porque no me acordaba de dónde la había sacado, lo que no suele gustarme nada. Cuando me pasa eso hago lo mismo que hago cuando no me acuerdo dónde puse algo: recorrer mentalmente los lugares por los que anduve. Y, así, después de ese recorrido mental, me acordé de la publicación de la OECD sobre la economía de América Latina que reseñamos acá. La frase venía de ahí. Y era de Schumpeter, nomás, tal como nos habían contado otros dos lectores, esta vez de nuestra colección de lectores amables pero anónimos.

Al final, llegué a un artículo de un señor que se llama Mick Moore y luego a otro, y terminé con un artículo del mismo Musgrave. En la búsqueda, descubrí algo fantástico. Una disciplina, a medio camino entre la economía y la sociología, que se llama, nada más y nada menos, Sociología Fiscal. ¿Quién lo hubiera dicho?

Y si éste no es el blog para discurrir sobre la sociología fiscal, no veo cuál tendría que serlo, así que ahí vamos.

Mick Moore presenta a la sociología fiscal de Schumpeter como un paradigma sociológico que pone al lado de otros paradigmas, como los de Marx, Weber y Spencer. Así como Marx explica a la sociedad desde la lucha de clases, Weber desde la religión o la burocracia y Spencer desde la teoría de la evolución, explicaciones que a mí me gustan todas porque soy muy ecléctica, Schumpeter y un poquito antes que él otro austríaco, Rudolf Goldscheid, tienen una explicación fiscal que es lindísima para aplicar a cuestiones como desarrollo y democracia, así que a partir de ahora se convertirá en mi explicación preferida.


Lindahl nos contó en el post anterior cómo apareció el Estado, pero no que desapareció. Un Estado no desaparece si consigue financiarse, así que la gran cuestión es cómo se financia, cómo recauda sus ingresos y cómo los gasta. Es a partir de ahí que se resuelve el problema de cómo se estructura el Estado y cómo se estructura o se maneja el poder.

Para Schumpeter y Goldscheid, la gran transformación histórica de las Europas no se debió a la aparición del capitalismo, como en Marx, ni a la aparición de la burocracia, como en Weber, ni a la aparición de nuevas tecnologías de guerra, como nos cuenta Lindahl, sino a la transformación del Estado de un Estado Señorial, que se financia con los ingresos provenientes de la propiedad de los reyes, los duques y los marqueses, a un Estado Fiscal, que se financia gracias a ingresos regulares provenientes de impuestos sobre el sector y los ingresos privados. Es cierto que se parece bastante a la transición marxista del feudalismo al capitalismo, pero Schumpeter no hace énfasis en el régimen de propiedad, sino en la financiación del Estado.

Según Schumpeter, la sociedad entra en crisis cuando el Estado no se puede financiar y a partir de ahí las consecuencias pueden ser tremendas. Y yo sé que la ilustración más cercana del fenómeno sucedió el 20 de diciembre del 2001 en Buenos Aires y sus aledaños, pero les voy a contar otra, la historia de Christian IV, el rey más popular de la historia danesa.

Christian IV fue rey de Dinamarca y de Noruega entre 1588 y 1648. Su popularidad se debe, entre otras cosas, a que tuvo dos mujeres al mismo tiempo – la reina y otra para la mano izquierda, dice la expresión corriente – montones de amantes y por lo menos 23 hijos conocidos, pero además le quedó tiempo para crear tres o cuatro monopolios mercantiles, fundar unas cuantas ciudades nuevas – todas muy renacentistas y con nombres que empezaban con Christian, entre ellas Oslo – y construir algunos de los edificios más lindos de Copenhague, como la Bolsa. Sin contar con que consiguió meterse de prepo en dos o tres guerras sin hacerle caso al Consejo del Reino, que era el sindicato de los grandes nobles.

Al principio, el Consejo le pagaba para que no se metiera en tantos líos, al fin de cuentas, algunas guerras, sobre todo las que perdés, suelen ser bastante negativas para la economía del país. Pero de todas formas, como no le alcanzaba con lo que le pagaban los nobles, cuenta la historia que una vez terminó en Hamburgo empeñando su corona. Sólo después de haberse fundido en la última guerra contra los suecos, que además perdió, tuvo que firmar un acuerdo con el Consejo prometiendo que a partir de ahí les empezaba a hacer más caso.

Tengo que reconocer que para mí, que llevo casi 20 años pensando que los problemas de Argentina se van a solucionar el día que los argentinos se acostumbren a pagar impuestos, esto de la sociología fiscal es La Verdad Revelada, así que en los próximos días seguirán uno o dos post más al respecto.

La corona empeñada se ve en la foto.

viernes, 22 de agosto de 2008

Auge y declinación del Estado

En el principio fue la pequeña tribu africana.

Luego vinieron los reinos. Los más beligerantes se convertían en imperios. Roma, digamos. La tecnología militar le daba ventajas al atacante. Si tenías más soldados, más entrenamiento y mejores armas, arrasabas. La base del imperio era la amenaza de devastación. Primero te conquisto y te digo: "mirá, Asterix, vos me vas a mandar 28 jabalíes y 133 denarios por año. si te retobás, vuelvo con las legiones y con tu aldea hago una gran fogata.".

Pero un día, alguien inventó la pared alta. Y la ventaja tecnológica pasó a los defensores. El costo de sitiar una ciudad es altísimo. Ergo, la credibilidad de la amenaza de devastación cae. Inmediatamente pasamos del imperio romano a la edad media. Un mapa lleno de pequeños feudos.

Entonces vino la pólvora, y con ella volvió la ventaja militar para el agresor. No tardó en venir el estado-nación, que no es más que un señor feudal que les rompió el tujes a los demás. (obviaremos los fascinantes detalles que implicó romperle el tujes a las órdenes religiosas y otros)

Pero hasta aquí, no había estado. Había un monarca absoluto. Los impuestos se pagaban al monarca. Las rutas las hacía el monarca para desplazamiento de sus ejércitos.

El arte de gobernar se complejiza. Escribas, contadores, militares, recaudadores, traductores, etc, etc, etc. En algún momento esa burocracia toma vida propia, y se separa al gobernante de la organización. Aparece una entidad abstracta, compuesta por leyes y regulaciones. Las personas que ocupan cargos en el estado son, en palabra de Stalin, reemplazables. En 1914, siete de estas entidades abstractas controlaban casi todo el planeta.

Y el estado puso a los ciudadanos a su servicio. Los reclutó para combatir guerras, para ser policías y controlarse a si mismos, los educó para que sean más útiles a los grandes fines nacionales... ¿o alguien cree que Prusia impuso la educación universal para lograr la igualdad de oportunidades?

El apogeo del estado vino durante la segunda guerra mundial, donde hasta la más capitalista de las economías, los EEUU, se puso entera al servicio del estado y su guerra. John Kenneth Galbraith fue el Guillermo Moreno de su tiempo. Milton Friedman ayudó a diseñar la retención al impuesto a las ganancias. Los ciudadanos fueron carne de cañón del combate global.

Después de la guerra, sobre todo en Europa, continuó el crecimiento del estado, pero ya al servicio de sus ciudadanos. Se consolidó el estado de bienestar. Jubilaciones, salud y educación pública, seguro de desempleo, programas sociales.

Por suerte, la faceta estatal de dominación y masacre de sus ciudadanos está en retroceso. Muchos tuvieron que morir para que el estado finalmente empiece a servirnos a nosotros y no al revés. (al menos en algunos países)

Por eso, cuando el Escriba y tantos otros repiten como mantra que Moreno representa la vuelta de la intervención estatal yo me pongo loco. El estado no es bueno en si mismo. Lo que importa es lo que hace.

PD: el relato histórico es una grosera simplificación de este gran libro (acá un resumen escrito por el autor) de Martin van Creveld.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Consideraciones fiscales

Elemaco pide desesperado "Realidad, volvé a ser interesante" y la verdad que lo entiendo. Pero así como le digo a mis hijos que la gente inteligente no se aburre nunca, para los economistas la realidad siempre es interesante. Y la política fiscal, ni les cuento.

La frase más conocida del Gran Señor de la Macroeconomía dice que en el largo plazo estamos todos muertos, refiriéndose a que para los clásicos los efectos de la política económica son neutrales en el largo plazo y a él lo que lo preocupaba eran los efectos más cercanos. Y es que para los clásicos en el largo plazo el dinero es neutral y hay equivalencia ricardiana.

Que el dinero sea neutral significa que las variaciones en la cantidad de dinero sólo implicarán variaciones en las variables nominales (precios) y no en las variables reales (cantidades) por lo que se dice que en el largo plazo la política monetaria tiene sólo efectos nominales, es decir pura inflación.

La equivalencia ricardiana es un poco más rarita. En realidad se llama ricardiana porque la describió Ricardo pero el que se la creyó fue Barro, así que también se la llama equivalencia de Barro-Ricardo. Dice que bajo supuestos muy precisos y también muy poco realistas, un aumento en el gasto público se compensa con una disminución del gasto privado, un fenómeno que en la literatura se conoce como crowding-out, y que entonces la política fiscal no tiene efectos sobre la demanda agregada real y nos la podemos comer con papas.

Así, en el largo plazo, la neutralidad del dinero y la equivalencia ricardiana hacen que ni la política monetaria ni la fiscal tengan efectos sobre la demanda agregada.

Este es el modelo que los economistas de corte neoliberal tienen en mente cuando hacen sus recomendaciones de política y lo creen apto para hacer recomendaciones tanto de largo como de corto plazo, olvidándose no sólo el tema de los plazos, sino también que los supuestos del modelo son demasiado fuertes y no tienen nada que ver con la realidad del mundo en que vivimos. Suelen inspirarse sin demasiada crítica en las ideas de esta escuela, que aunque ahora ha perdido mucho de su ascendiente, dejó algunas ideas claves en el corpus del pensamiento económico moderno que también aceptamos.

Como esperamos ya sea de conocimiento común, pero por las dudas lo dejamos dicho de nuevo, en este blog somos bastante intervencionistas, aunque en mayor o menor grado, y además de que nos importan mucho el corto, mediano y largo plazo, creemos, sobre todo, que en el mundo hay fricciones. Sobre la política monetaria ya hay algo escrito por acá, donde dice que la política monetaria sí es neutral en el largo plazo pero no en el corto. Sin embargo, por razones que en ese post quedaron más o menos claras, se debe usar como un instrumento para controlar la inflación y no la demanda agregada.

La política fiscal, por el contrario, es para mí un instrumento muy potente para manejar la demanda agregada tanto en el corto como en el largo plazo, en el corto porque sirve para estabilizar la economía y en el largo porque sirve para desarrollarla en el sentido del que hablábamos acá.

Pero.

Si creemos que la política fiscal es efectiva y que sus efectos son keynesianos, es decir que un aumento del gasto público estimula la demanda y una reducción la contrae (y hacemos notar que también hay gente que cree que tiene efectos no keynesianos, pero eso lo dejamos para otro post o para que le sirva a Elemaco como inspiración), igual tenemos que andar con pies de plomo, ya que siempre existe el riesgo a equivocarse y en lugar de estabilizar la economía, como era el objetivo, terminaremos desestabilizándola.

Eso puede darse cuando la política fiscal se diseña mal o cuando no está sincronizada con el ciclo o cuando la política fiscal se hace por razones que no tienen nada que ver con la estabilización del ciclo económico. Así, un artículo muy citado en la literatura dice que los países con un gasto público muy volátil también tienden a tener ciclos económicos muy volátiles. Desde Argentina les podríamos decir "pasen y vean".

Igual, yo a veces no estoy muy segura si estas consideraciones teóricas tienen mucho sentido si la mayoría de los políticos en el gobierno se olvida de incluir la palabra "sostenibilidad" en su vocabulario y hace exactamente lo contrario que los economistas clásicos: pensar solamente en el corto plazo.

martes, 19 de agosto de 2008

Se busca desarmador de minas

Si hay algo que a mí me produce cierto escozor, temblores y estremecimientos solamente de pensarlas, son las situaciones insostenibles, porque al final, si no se desactivan, terminan explotando como las minas en Vietnam y el resultado termina siendo un tendal de tullidos.

Ejemplos de situaciones de ese tipo son la acumulación de deuda hasta niveles impagables, como en el período '76-'83 o el '90-'99, atrasos cambiarios como el de la época de la plata dulce o el de los años de la convertibilidad, déficits públicos o de cuenta corriente que al final se terminan vengando en recortes drásticos de gasto social o más endeudamiento, o unas tremendas devaluaciones que empobrecen a todo el mundo discriminando sobre todo a los más débiles.

Después de la crisis del 2001, uno hubiera creído que ese tipo de situaciones no se iban a volver a repetir, que se había aprendido de los errores del pasado. Pero dicen que el ser humano es el único que se vuelve a tropezar con la misma piedra, aunque esta vez sea de otro color.

El problema está en los desequilibrios, en dejar que algunas variables queden tan fuera de su sendero normal o de sus rangos de variabilidad aceptables que al llegar el momento de ajustarlas, porque no ajustarlas ya se hace insostenible, el ajuste se tenga que hacer de forma aguda y dolorosa.

Y lo que yo me estoy preguntando ahora es cuán dolorosos terminarán siendo la normalización del INDEC y la inevitable reducción de los subsidios con el consiguiente aumento de tarifas. Flor de bombita armaron.

¿Cuáles serán los caminos para desarmarla?

¿Cuánto vale una medalla olímpica?

El CenARD, donde entrenan los atletas olímpicos olvidados por el mercado, fue creado en 1992 y cuesta $40,000,000 por año. A cambio, obtuvimos los siguientes resultados:

- Atlanta 1996: plata en yachting y fútbol, bronce en boxeo. Ninguna gracias al CenARD.
- Sydney 2000: plata en yachting y las leonas, bronce en yachting (2). Ninguna gracias al CenARD.
- Atenas 2004: oro en fútbol y básquet, bronce en yachting, leonas, tenis y NATACIÓN. ¡GRACIAS CENARD!
- Beijing 2008: veremos, pero ya vamos una de bronce en judo. ¡GRACIAS CENARD! (aunque ojo, porque "el tatami del CenARD parece Kosovo")

Las conclusiones que se podrían sacar:

1) Cerdo neoliberal: ¿viste? donde entra el mercado, como en fútbol, tenis y básquet los argentos la rompemos. En cambio, se mete el Estado y no da pie con bola. Seguro se curran todo del CenARD.
2) zurdito estatista: ¿viste? hasta 1996 no ganamos un pomo, pero gracias al denodado esfuerzo de los compañeros del CenARD, con un trabajo serio, de largo plazo, logramos dos medallas de bronce. ¡La tasa de crecimiento fue de infinito!

Lindahl no se juega porque no tiene ni idea de deportes olímpicos, lo que cuestan, si el CenARD funciona bien o no, etc. Si alguien sabe de él, le ruego información, cien mil o un millón (de Australes), yo pagaréeeee...

Pero la pregunta que me quiero hacer es si tiene sentido que el Estado subsidie a deportistas que se quieren dedicar, no se, al badmington. Veamos. Musgrave (el verdadero) dice que los tres roles del Estado son la redistribución del ingreso, la estabilización de la economía y la creación de bienes públicos. Poner plata para entrenar atletas olímpicos cae sin dudas en la tercera categoría.

¿Cuál sería el bien público que estamos proveyendo? Se me ocurren tres: a) orgullo nacional, la argentinidad al palo y demás efectos positivos de vivir en un país ganador, b) producir buenos ejemplos para el piberío, onda "no tomes paco, pibe, ¿no ves que vos podrías ser el campeón olímpico de natación sincronizada?", y c) aumentar la diversidad, y la sensación de diversidad de estilos de vida posibles, para aumentar la libertad, que es lo mismo que decir el desarrollo.

El a) olvidate. El orgullo nacional tiene nombre y apellido y se llama Lionel Messi, Manu Ginobili o Agustín Pichot, y NO se llama como corno se llame la mina que sacó el bronce en judo. El b) idem. Me parece que al piberío lo convencés con ganadores populares. O ponemos mucho más guita o colguemos los botines. En cambio el c) me convence. Que un país dedique menos de dos milésimas de su presupuesto anual a que haya atletas olímpicos no me parece una locura.

Eso si, pido más eficiencia. No se, paguemos premio por medalla y que anden las instalaciones, ponele. Si no, urgente marchen 200,000 planes Jefas y Jefes para los nuevos pobres que la inflación oficial no deja ver.

domingo, 17 de agosto de 2008

La deuda en los tiempos de K

Primo Louis me pregunta qué opino de la gestión de la deuda de K. Van algunos apuntes:

A favor:

- renegociación de la deuda con quita y extensión de plazos. Una vez declarado el default, estuvo bien negociar duro.
- deuda en moneda local: uno de los dramas de los países en desarrollo es que solamente se pueden endeudar en moneda extranjera (pecado original le dicen). Entonces cuando sufren un shock negativo, ponele una caída en los términos de intercambio, que los obliga a devaluar, aumenta el riesgo de insolvencia. K hizo bien en aumentar el porcentaje de deuda en moneda local al momento del canje.
- bonos atados a PBI: a mi me encantan. Uno de los problemas que tenemos es la prociclicalidad de la política fiscal. Gastamos más cuando la economía crece, aumentando la volatilidad y obligando a ajustar cuando se viene la recesión. Al aumentar los pagos de deuda en las buenas y disminuirlos en las malas, los bonos con pagos atados a PBI operan como estabilizadores automáticos.
- pago al FMI: me gustó por una razón distinta que a Néstor. El FMI es el mejor fondo anticíclico. Si hubieran dejado la guita en el Banco Nación, ya estarían los populistas pidiendo gastarlos. Allá en Washington está bien guardada, y la podremos pedir cuando la necesitemos.
- gracias al crecimiento económico y el superávit fiscal, cayó dramáticamente el ratio deuda / PBI. Conservadurismo a pleno. Me encanta.
- K también apretó las clavijas sobre los determinantes institucionales de la insolvencia fiscal. Con los superpoderes aumentó el poder del ejecutivo vs el Congreso y las provincias. En la jerga esto se llama jerarquizar el proceso presupuestario. Como el ejecutivo tiene (en general) más incentivos a mantener la solvencia fiscal que otros actores políticos que no serían culpados por una crisis macro (ej: después de 2001 casi todos los gobernadores fueron reelectos), darle más poder al PEN aumenta la solvencia fiscal esperada.

En contra:

- lo más grave es la manipulación del INDEC: justo cuando habíamos logrado colocar deuda en pesos, K dinamitó nuestra credibilidad, y a futuro será muy difícil que volvamos a hacerlo. Y como expliqué arriba, esto nos condena a la volatilidad macro.
- deuda cara con chavez: por qué pagamos entre 12-15% cuando podríamos endeudarnos con el FMI por menos?
- no arreglo con el Club de París: al pedo. nos perdemos oportunidades de inversión interesantes.

Conclusión general: la gestión de la deuda fue muy buena, pero ahora está empeorando.

Eludiendo

En este blog creemos que la estructura tributaria tiene que estar basada en:

a) impuestos directos, esto es, impuestos a los ingresos de las personas físicas, que incluyen los ingresos que uno se gana trabajando y también los ingresos que uno obtiene por poseer bienes de capital como propiedades, empresas, acciones o fortunas en el banco, y a los ingresos de las empresas,

b) impuestos indirectos como el IVA, impuestos al tabaco, al alcohol, a los artículos suntuarios o a los combustibles y

c) impuestos que graven actividades económicas con externalidades negativas como, por ejemplo, los juegos de azar o el automovilismo privado.

Creemos también que una de las principales causas por las que Argentina no se termina de organizar como una sociedad moderna, sino la causa principal, es que la financiación de su Estado está construida sobre un esquema bastante precario y poco estable y suponíamos que al hablar de construir un Estado fuerte y con capacidad de intervenir en la Economía el tema tributario iba a tener la máxima prioridad. Creíamos, o esperábamos, que se iba a hacer una reforma tributaria que modernizara la estructura impositiva y la hiciera no sólo más justa y eficiente, sino también más sostenible en el tiempo. Una reforma que estabilizara los ingresos fiscales y que al mismo tiempo tuviera el apoyo político de la mayoría de la gente. Una reforma que cerrara los agujeros fiscales y actuara contra la evasión.

Pero parece ser que mientras desde el gobierno no haya incentivos para hacer esa reforma, la Argentina no terminará de convertirse en esa sociedad moderna e inclusiva con la que soñamos.

El patrimonio presidencial: datos surgidos de la AFIPLos Kirchner, con ganancias altas e impuestos bajos

La Presidenta paga como monotributista

lanacion.com | Política | Domingo 17 de agosto de 2008


Ay, ay, ay. Necesitamos políticos menos ambiciosos por lo material y con más ambiciones de grandeza. Algo que nos haga recordar a ese señor que se murió un día como hoy hace 158 años o a ese otro que murió bien pobre después de haber creado la bandera.

Gente que tenga ambiciones de pasar a la historia como partícipes de la construcción de ese país que sueña la mayoría y no de usar el poder público para llenarse los bolsillos, o para no dejar que se los toquen.

sábado, 16 de agosto de 2008

Keyser Soze y el peronismo

Hoy Caparrós dice, un poco en broma, que el peronismo no existe. ¿Su argumento? Peronismo quiere decir muchas cosas (peronismo de Perón, menemismo, kirchnerismo, etc, etc, etc) y por lo tanto no quiere decir nada.

Dice también que a los peronistas hoy les conviene disimular su existencia, como Keyser Soze, el villano de la gran película Los sospechosos de siempre, cuyo mejor truco era hacer creer que no existía. ¿Su argumento? Estamos al horno con papas. Ergo, disimulando su existencia el peronismo elude su responsabilidad.

Disiento y disiento.

Primero, el peronismo existe. No es un partido programático como le gustaría a Caparrós, pero existe. Es un "catch-all party" con forma de confederación de partidos provinciales, como explicó hace mucho Manuel Mora y Araujo en El Voto Peronista. Se juntan para ganar el poder nacional, y ahí es donde el resto nos confundimos, porque no es lo mismo que gane Menem, Duhalde o Kirchner, pero es igual. Lo que cambia son las políticas nacionales. Lo que se mantiene igual es el reparto de la torta fiscal. Como mostró el politólogo Mark Jones acá, el porcentaje del presupuesto que va a cada provincia depende del porcentaje de representación de cada provincia en la bancada mayoritaria. (Criador, sumame a tu campaña en contra de los fact-free Joaquinistas que sostiene que el Congreso está pintado).

Segundo, Kirchner ha polarizado tanto y se ha peleado con tantos, que esta vez a Duhalde o a cualquier peronista le va a costar muy poco mostrarse como algo distinto al kirchnerismo. Mucho menos de lo que le costó a Duhalde en 1999 mostrarse como algo distinto al menemismo. Por lo tanto, ocultar al peronismo es baladí.

viernes, 15 de agosto de 2008

El si fácil

Después de un poco de franeleo acá, y de una cifra que se mantendrá en reserva, acepté la invitación de Alex y posteé en Iluminatios, uno de mis blogs favoritos.

Por un momento pensé que era traición, pero después recordé que Musgrave postea en Artepolítica y Ana C tiene su propio, y muy bello, blog.

Eso si, no se si voy a postear mucho, porque mi stock de ideas ya lo posteé acá, y tengo serias dudas sobre la calidad del flujo...

jueves, 14 de agosto de 2008

Los caceroleros de Palermo

Acabo de encontrar el siguiente comment de Vicente Palermo, eminente politólogo, en respuesta a este post:


Hola a todos. Soy Vicente Palermo, politólogo y miembro del Club Político Argentino. Recojo con mucho interés el guante de Lindahl. No estoy muy acostumbrado a postear ni a los blogs (pero otros socios del CPA sí). Mi mail es vicentepalermo(arroba)gmail.com Cualquier tipo de diálogo, participación, etc., en las actividades del CPA (club que por otra parte NO es un círculo cerrado), será muy bienvenida. A disposición, muy cordiales,Vicente

Ya saben, están todos invitados. Yo seguro le voy a escribir.

PD: Vicente, le saqué el signo @ del mail para que no lo levante un spammer y le llene la casilla de basura. Le sugiero que edite el comment que hizo en el post anterior porque ahí también se meten.

Matrimonios de largo plazo

La primera conclusión a la que llegué yo después de recién juntada –y de eso hace ya más de veinte años, en el medio de los cuales hasta me casé con el susodicho pero no me divorcié, así que creo que fue una buena conclusión– fue que si uno quería tener un matrimonio duradero, la manta no tenía que ser demasiado chica. En este post, Daniel Hamermesh, un economista que piensa, como la mayoría de nosotros, que la economía sirve para analizar todo, cuenta lo que hay que hacer para que sean más de cuarenta.

Mientras no te mate el aburrimiento...