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jueves, 6 de noviembre de 2008

Francés tenía que ser

Un francesito que dice "la política monetaria no sirve a fines políticos" está diciendo cualquier cosa, porque la política monetaria sí sirve a un fin político, que es mantener la inflación baja.

Y cuando después dice "el problema es que el BCE no toma en cuenta la falta de crecimiento de la economía" está diciendo otra tontería. El BCE, tal como se lo impusieron los políticos europeos en conjunto y como se lo exige el Parlamento Europeo cada vez que le hace rendir cuentas, cuida la inflación porque supone – como suponen los políticos – que mantener la inflación baja es su mejor contribución al crecimiento y al empleo.

Y los bancos no van a ser tanto "más restrictivos a la hora de otorgar préstamos" porque los Estados no los bancaron para que se guardaran la plata en un cofre, sino con la condición de que la prestaran y no se restringiera tanto el crédito.

En cuanto al BCE, tarde (?), pero seguro. Si la inflación deja de ser un peligro, entonces nos relajamos.

jueves, 10 de enero de 2008

Los economistas y el Sistema Político Argentino

Se puso interesante la discusión sobre la independencia del BCRA parece ¿no?. Es muy divertido ver cómo cuando uno toma una posición border respecto al mainstream, algunos amigos nos acusan de carniceros e ignorantes, sin siquiera tomarse un tiempo para ver si las razones de nuestra posición tienen que ver con falta de lecturas o con exceso de ellas o distintas interpretaciones de los mismos textos.

En el tema de la independencia del central banker, creo que se comete un error al no incluir en el análisis las características del sistema político. Los economistas en su mayoría suelen hablar de republicanismo y de división de poderes, cuando según mi entender en nuestro país el enfoque correcto es hablar de oficialismo y oposición. Como ya dije en otros posts, pensar que el Congreso de mayoría K le pondrá palos al gobierno es un poco raro y fantasioso.

Ana C. nos decía que el central banker no hace lo que quiere sino lo que los políticos le encargan. Recuerdo que hace poco leí un paper de la NBER sobre la influencia que Thomas Schelling tuvo sobre el desarrollo de la teoría de los juegos y sus aplicaciones a la política económica. La idea subyacente atrás de toda esta teoría de la independencia es la aplicación de la parábola que T. S. toma de Homero cuando nos cuenta que Ulises pide a sus subordinados que lo aten al mástil para no tentarse con el canto de las sirenas.

En el esquema ideal los políticos (el Congreso) le encargan una tarea al central banker quien luego debe dar cuentas de sus acciones y resultados.

En un país presidencialista como éste, en condiciones normales el Congreso tiene mayoría oficialista que responde al presidente y por lo tanto todo ese mecanismo institucional termina siendo sólo papel escrito.

Al leer a Homero aprendemos que en realidad Ulises quería disfrutar del canto de las sirenas sin pagar los costos de dicha acción, caer bajo el embrujo de ellas. Es decir que desde esta primera mención al mecanismo institucional de atarse de manos, la cosa no era tan pristina como pensábamos.

Pensar que un presidente se ata de manos y prefiere pagar los costos que caer en la tentación, es olvidarse de la piedra angular de toda la discusión entre reglas vs discreción. Los aspectos claves según mis profesores son la existencia de cláusulas de escape y el tamaño de los shocks a los que se ve sometida la economía. Además que implícitamente supone que el central banker tiene una mayor capacidad para evaluar las situaciones que la economía va a enfrentar.

Dada la situación actual de los mercados financieros internacionales me parece que la discreción paga más que la regla, o lo que es lo mismo, las cláusulas de escape son operativas. El artículo de Mankiw, que cité en los comentarios anteriores, muestra que la independencia del central banker no es condición necesaria ni suficiente para tener una sana política monetaria.

Como bien nos dice Primo Louis en los comentarios del post de Ana C., en la práctica real de la economía argentina cuando se dice que el BCRA debe tener más independencia, se está diciendo que su presidente debe estar más ligado al establishment y al mercado financiero nacional e internacional que al partido de gobierno. Un caso testigo es la reciente postulación de Mario Blejer tanto al BCRA como al Ministerio de Economía y Producción.

domingo, 6 de enero de 2008

Independiente hasta ahí

Una de las primeras cosas que me llamaron la atención cuando empecé a leer blogs de economía o de política argentinos fue el disgusto por la independencia del Banco Central que aparecía en algunos de ellos. Al principio pensé que era sólo algún tic de no economistas, pero luego me di cuenta que también hay economistas que no tienen ninguna simpatía por este tipo de arreglo institucional. Porque eso es la independencia del Banco Central. Un diseño institucional para hacer funcionar mejor la política económica.

Para los economistas, la cuestión de la independencia del Banco Central no tiene tanto que ver con una elección entre política y técnica como sugirió Primo Louis en este post, sino con la forma en la que mejor se alcanzan los objetivos principales de la política macroeconómica: la estabilidad de precios y tener poco desempleo.

En el origen de la discusión está nuestra vieja conocida Curva de Phillips. La tradicional curva de Phillips mostraba una relación inversa entre la tasa de inflación y la tasa de desempleo en Inglaterra entre 1861 y 1957, lo que hizo creer a muchos que existía la posibilidad de elegir bajar la tasa de desempleo aumentando la de inflación. O lo que es lo mismo, ante una recesión el gobierno podía hacer política monetaria expansiva, darle un impulso al nivel de actividad y aumentar el empleo.

Como se vio a partir de la segunda mitad de los ‘60 y hasta principio de los ‘80, cualquier intento de explotar esta bonita relación no dio buenos resultados. Los ‘70 demostraron que se podía tener inflación y desempleo a la vez. Mientras tanto, la curva de Phillips era revisada por tres economistas tan conocidos como ella. En los '60, Friedman y Phelps la relacionaron con la tasa natural de desempleo. En los '70, Lucas la amplió con expectativas racionales. Hoy se cree que lo que hizo colapsar a la curva de Phillips fue justamente intentar aprovecharse de ella. Que al intentar bajar el desempleo aumentando la inflación, se desestabilizaba a esta última tanto que la relación dejaba de existir. Para que la curva de Phillips se cumpla, la inflación tiene que ser estable. Si la inflación no es estable, lo que sucede si intentamos bajar el desempleo aumentando la inflación –es decir aprovechando la curva de Phillips– entonces no se cumple.

(Y que después no digan que la economía es fácil).

En la actualidad, la mayoría de los economistas están de acuerdo en que a largo plazo la política monetaria no sirve para aumentar el nivel de actividad o el de empleo. En lenguaje económico, se dice que el dinero es neutro o que la política monetaria no tiene efectos reales a largo plazo. A corto plazo, la política monetaria sí tiene efectos reales, pero con la pequeña desventaja que haciendo política monetaria con esas intenciones se corre el riesgo de aumentar en forma permanente la tasa de inflación y hacerla menos predecible, como se vio en los ‘70. Por eso, se cree que es mejor usar la política monetaria sobre todo para cuidar la inflación y usar otro tipo de políticas para obtener efectos reales sobre el crecimiento y el empleo.

Ahora bien, por algo que los economistas llaman la inconsistencia temporal de la política monetaria, una contribución a la teoría económica de otros dos señores llamados Kidland y Prescott, sobre el que ahondaremos si el público lo reclama aunque preferiríamos que no, existe cierta inclinación en los responsables de las políticas económicas a seguir políticas que sí intentan aprovechar el trade-off empleo-inflación que existe en el corto plazo. Por lo que vimos antes, la consecuencia de esa inclinación es que a largo plazo la política económica tendrá un sesgo inflacionario. Para evitar la tentación inflacionaria, entonces, se inventa una regla. Esa regla es que el gobierno se ata las manos en política monetaria y la delega en su Banco Central, otorgándole el mandato de velar por la moneda, pero con una cláusula de rendición de cuentas.

Esto es clave en la discusión política del tema. El Banco Central independiente no hace lo que quiere, hace lo que le dicen los políticos.

A la curva de Phillips todavía se la está discutiendo, sobre todo porque todavía no se sabe bien del todo cómo se forman en realidad las expectativas y cómo se relaciona la formación de precios con la formación de expectativas. Puede ser que el día que se solucione por fin este problema lo que hoy se sabe de política monetaria quede en desuso o nos parezca ridículo. Mientras tanto, sea una moda pasajera o no, la independencia del Banco Central es el diseño institucional que parece ser el más adecuado cuando una sociedad decide que no le gusta la inflación y por eso delega el poder de preservar el valor de su moneda y mantener la estabilidad de precios en su Banco.

sábado, 5 de enero de 2008

Independencia banquera a la yanqui

Otro de los temas con los que no logro ponerme de acuerdo con Ana C., es el famoso mito de la independencia de los banqueros centrales.
Ayer escuché por la radio esta noticia. Bush se reuniría con Bernanke y con Paulson.

Cuando Redrado se junta con Kirchner y con el ministro de economía de turno, ahora con Lousteau, los medios económicos y los gurues ponen el grito el cielo clamando por la independencia del central banker.

En fin, zonceras por aquí, zonceras por allá.

martes, 18 de diciembre de 2007

Chile por Arriazu


Leyeron la columna de Arriazu del Clarín del domingo?. Yo no la había leído pero un comentario de MEC me hizo volver sobre mis pasos.

Les dejo varias frases.

"Desde su retorno a la democracia, el volumen de su producción total de bienes y servicios (PIB real) creció un 164%, lo que implica una tasa anual promedio de crecimiento del 5,6%"

"En este período los beneficios del crecimiento llegaron a casi todos los sectores, lo que permitió mejorar marginalmente la distribución del ingreso. En 1990 el 57% de los hogares recibía apenas el 20% del ingreso total del país, porcentaje que se redujo al 54% en 2006, mientras que el ingreso promedio mensual de los hogares en este segmento se incrementó de 96 a 242 dólares (152%)"


"...Los sectores más pobres se quejan también por la acumulación de estos fondos "ociosos", en lugar de destinarlos a solucionar sus carencias. El éxito de largo plazo de esta política se basa en la capacidad de las autoridades para convencer a estos sectores que el suavizar los ciclos es en su propio beneficio y que los supuestos beneficios de flexibilizar estas políticas pueden ser muy dañinos para ellos en el largo plazo."


Parecería que los hermanos chilenos deberán seguir esperando, no?


p.d. no se olviden que hoy tienen que venir acá.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Fundamentalismo y segunda ronda

Leerse las conferencias de prensa que da Trichet después de anunciar la tasa de interés del BCE es todo un espectáculo. Parecería que el presidente del BCE adora mostrarse en su papel de cancerbero de la inflación. No hay pregunta que le hagan donde se pierda la oportunidad de decir que la primera y sola responsabilidad del Banco es la estabilidad de precios y lo comprometidos que están con élla. Trichet es El Banquero Central de libro de texto y cumple su misión a cara de perro.

Lo cierto es que entre los aumentos del precio del petróleo y los de los precios de los alimentos, la inflación europea está un poquito al alza. El objetivo del Banco es mantenerla por debajo pero cerca del 2% y en el último mes saltó del 2,6% al 3,0%. Un escándalo.

Hasta la debacle financiera del mes de agosto, el BCE seguía una política de ir subiendo las tasas gradualmente que había empezado en diciembre del 2005. La economía europea se estaba recuperando muy bien y sobre todo el empleo evolucionaba en la forma más impresionante de los últimos 20 años. De la mano del crecimiento alemán parecía ser el momento de subir para evitar que la economía se recaliente.

Desde el mes de agosto, resultó obvio que ya no las iban a subir. Pero mientras el resto de los Bancos Centrales baja las tasas, el BCE las mantiene fijas y ni piensa en bajarlas. En realidad, lo único que parece es que están esperando a que escampe para volverlas a subir. Mientras tanto, reconocen que las presiones inflacionarias siguen ahí y que lo que hay que evitar a toda costa son los efectos de segunda ronda. Esto es, los ajustes de precios y salarios que vendrían después de los aumentos del petróleo y de los alimentos para recomponer ingresos.

Y es más; le avisa a los partenaires sociales y a los formadores de precios que esos efectos no serán tolerados, "no tiene que haber efectos de segunda ronda", dice.

Y ésta es su idea para evitarlos:

"As regards the issue of competition, I take your question on recent French measures as confirming that the issue of competition is essential. I have mentioned wages and salaries, and I have mentioned price setting where we must avoid second-round effects. It is absolutely clear, as regards the price setters, that the more you have a high level of intense and fierce competition in any particular economy, the more you are protected from these second-round effects. The less appropriate competition you have, the more you are vulnerable in terms of second-round effects. So we call on the whole of the euro area – not any one economy in particular, but the whole of the euro area – to reinforce competition, having competition which is as fierce as possible, in the interests of consumers, in the interests of the economy as part of the completion of the Single Market, and of course in the interests of avoiding second-round effects".

Esto es, aumentar la competencia en la economía para evitar la inflación.

Y termina diciendo, cuando le preguntan qué piensa sobre la decisión del Banco de Inglaterra, que sí bajó la tasa de referencia, "Los gobernadores de los Bancos Centrales son una impresionante hermandad de admiración mutua, así que lo que hacen los otros colegas seguramente está completamente justificado por lo que observan en sus propias economías. Están totalmente comprometidos con la estabilidad de precios, como nosotros".

Voilá, propaganda monetaria en su máxima expresión.