miércoles, 27 de febrero de 2008

Sarkozy copia a Moreno o Moreno copia a Sarkozy

El otro dia le comentaba a Ana C. que Sarkozy se copiaba de Moreno.

Hoy veo que Moreno redobla la apuesta y se copia de Sarkozy.

5 comentarios:

tute cabrero dijo...

Me estoy haciendo Morenistaaaaaa...

Pedro Martín dijo...

No entiendo, juzgan a los que hicieron las leyes pero usan las leyes que ellos hicieron?

Me explican?

Andrés el Viejo dijo...

Pedro Martín: hay mucha gente que abomina de Roca, por genocida, ladrón y un montón de cosas más, pero no por eso dejan de anotar a sus hijos en el Registro o de casarse por civil. ¿Qué tiene que ver el tocino con la velocidad?

Pedro Martín dijo...

Veamos, Andrés el viejo, si yo acuso a alguien de cometer estafa no puedo sostener que los actos que dicha persona efectuó tienen legalidad y establecer relaciones jurídicas en base a ello.
Si los militares cometieron un hecho hoy penado por la ley como es el quiebre del estado de derecho, todo lo que generaron, como se sostiene, debe ser (no lo sostengo yo, sino juristas relacionados con la actual administración) revisado y reaprobado por las instituciones vigentes en pleno estado de derecho. Algunos juristas sostienen que las leyes del proceso no son técnicamente leyes porque no salieron del Poder Legislativo como expresa que debe ser segun la Constitución Nacional.
Si esas no son leyes y se las propone revisar, me parece contradictorio que usen la ley de abastecimiento de aquella época.

Por lo que sé, a Roca se le hacen juicios históricos pero fue un presidente electo y las leyes no las dictó él sino que las promulgó y las publicó.Cuestiones de legitimidad, vió?

Por lo pronto, por lo poco que sé, el tocino en mal estado lo puede mandar al baño con toda velocidad.

Andrés el Viejo dijo...

Si usted dejara de aplicar en forma automática todas las normas legales surgidas de gobiernos ilegítimos, menudo embrollo jurídico tendría.
En 1946 el Congreso aprobó en paquete los decretos-leyes dictados durante el gobierno militar anterior. Después, no se tomaron más el trabajo y los dieron por aprobados si no había una norma derogatoria o un fallo judicial que los dejara sin efecto. Considere que en 53 años hubo casi 23 de gobiernos de facto, que dictaron miles de normas, muchas de ellas monstruosas, otras anodinas y algunas buenas. Ahí hay un problema que es más práctico que de principios.
Esperemos que no se repitan tales situaciones y que esta discusión pierda sentido en el futuro.