miércoles, 15 de agosto de 2007

De tontos y avivados

Como lo defino yo, el homo-economicus existe. Pero maximiza una función de utilidad de múltiples variables a las cuales pondera no siempre de la misma forma o de cuya existencia no siempre es consciente, sujeta a múltiples restricciones no siempre conocidas o cuantificables. Con esto quiero decir que el ser humano actúa más o menos racionalmente dada la información a la que tiene acceso y que no es tonto, vamos, aunque no siempre parezca consistente.

Dicho esto, es interesante ver lo que pasa cuando uno de esos individuos interactúa con otro y en un caso especial: el de uno de ellos queriendo influir sobre la conducta del otro para maximizar un beneficio, teniendo en cuenta que el otro también maximiza su utilidad. Este problema se conoce en la literatura económica como el problema del principal y el agente y es la herramienta básica en la teoría de agencia, teoría que se usa cuando se levanta el supuesto de información perfecta presente en los modelos walrasianos.

En el modelo básico el principal, por ejemplo un jefe, tiene que diseñar un contrato de tal manera que el agente, su empleado, lo ayude a maximizar su beneficio, en este caso trabajando lo máximo posible, pero sin olvidar dos cosas: una, que el agente no es tonto y no hace nada por amor al arte, sino que también está maximizando, otra, que no conoce demasiado bien al agente y que a través del diseño del contrato puede obtener información sobre él. Esto es lo que se conoce como información asimétrica. Lo que tiene que hacer el principal, entonces, es motivar al agente –por eso hablamos de incentivos y de diseño de incentivos– y además saber cómo es.

A mí este tipo de modelos me parecen fascinantes, una vez que uno se pone a pensar en esta línea de pensamiento descubre que tiene un sinnúmero de aplicaciones, siendo una de ellas por ejemplo el saludo y la sonrisa que uno le dedica al encargado de la máquina de hacer café en el trabajo todas las mañanas para asegurarnos que nuestro café esté bien hecho y con la leche bien batida y espumosa. En este caso el agente es el que hace el café y el cliente el principal. El cliente motiva al cafetero con el saludo y como el cafetero se pone contento le prepara un buen café con leche en lugar de uno de esos cafés aguados con leche fría que uno se puede llegar a merecer por antipático.

Esta larga introducción es para contar que diseñar un sistema impositivo también debe ser visto desde esta óptica. Uno de los pioneros en información asimétrica fue James A. Mirrlees que justamente lo hizo a través de una aplicación a las finanzas públicas y terminó ganando el premio Nobel. La idea básica del trabajo de Mirrlees es que el problema del Gobierno cuando decide la estructura impositiva se debe a que no conoce las características claves de los individuos sino sólo su comportamiento. El gobierno no sabe si el que paga impuestos es rico o pobre, ahorrador o derrochón, trabajador o vagonete, pero lo descubre a través de lo que consume o a través de lo que gana trabajando y así diseña el sistema de impuestos óptimo.

En ese sistema óptimo el Gobierno hace un mix de impuestos, subsidios, beneficios y bienes públicos que incentivan al individuo a participar y a pagar lo que sea necesario. Si el sistema está mal diseñado, por el contrario, el individuo, o no participa y se va a vivir a otro lado, lo que pasa en países donde la relación impuestos-beneficios es demasiado alta o en los casos de los tenistas jóvenes que para no dejar los ingresos de toda su vida en las arcas del fisco se radican en Mónaco, o deja de pagar y evade, lo que se observa en los casos donde lo que uno obtiene por lo que paga deja muchísimo que desear, o se aprovecha de los beneficios sociales como puede, lo que se ve en algunos países donde la gente trabaja en negro y al mismo tiempo cobra el seguro de desempleo o hace como que se divorcia para obtener más asignaciones familiares.

La gente no es tonta y busca siempre obtener el máximo posible de cualquier situación. Y a nadie le gusta que le metan la mano en el bolsillo porque sí. Para que participen y el sistema funcione la combinación de premios y castigos tiene que estar bien diseñada. Dosis exactas de palo y zanahoria, en otros términos.

Y esto fue un poco largo, sí, pero me parecía necesario dejarlo claro. Sin entender los mecanismos del diseño de incentivos es imposible entender demasiado de finanzas públicas.

18 comentarios:

ayjblog dijo...

Ana
despues de nuestra larga discusion hemos llegado al meollo de la cosa, no se trata de etica, no se trata de pagar los impuestos para que funcionen los museos
se trata ni mas ni menos de un contrato, implicito podrias decir, me das servicios, te pago impuestos.
Con esto no quiero invalidar el punto de vista de la etica, y creo que es el estado el que debe dar educacion salud seguridad, y que forma parte de la etica el ayudar, pero, la obligacion de pagar al principe el diezmo no es impuesto, es exactamente eso, diezmo, y, la mentablemente aca se paga diezmo en general

Musgrave dijo...

Ana y Ayblog, como siempre que se empieza a tirar el hilo de la madeja de los impuestos, llegamos al punto de las distintas teorías del estado.

Ana C. dijo...

A usted se le mezcla todo, Ayj. Sí, se trata de pagar impuestos para que funcionen los museos. Y las escuelas, y los hospitales, pero eso lo decide la sociedad en su conjunto de antemano. Una vez que se decidió, se trata de financiarlo y ahí es cuando se hace relevante el tema de este post, pero no antes.

¿Qué nos quiso decir con eso, Musgrave?

Musgrave dijo...

perdón si fui demasiado obscuro.
Ana C. el planteo de tu post remite a una visión contractualista del Estado y de ahí tu foco en los incentivos. Existen otras visiones, por ej.

Mancur Olson tiene un paper muy entretenido donde explica q en una sociedad X el estado surge a partir del triunfo de uno de los grupos violentos que llegan a monopolizar el uso de la fuerza y por lo tanto lo legitiman.
Igual te anticipo que sobre esto mucho no he leído pero entre otras fuentes tengo a mi amiga politologa Wynonna, quien sigue posponiendo su entrada a la Blogsfera.

Por otro lado, siendo más especifico a tu planteo, no te olvides que los sistemas tributarios son fruto de la evolución histórica de cada país y no fueron diseñados como tales. Es dificil encontrar un país donde no haya inconsistencias tributarias que erosionen su caracter sistémico.

De hecho,seguramente q los paises más nuevos (los ex URSS)tienen algo más parecido a un sistema tributario (en el sentido estricto del termino sistema) y seguramente como los policymakers leyeron a Mirless algunos de sus puntos fueron tenidos en cuenta.

Ana C. dijo...

Bueno, yo creo que esto de los incentivos es válido no importa cuál sea la visión del Estado, porque es uno de los principios microeconómicos básicos, quizás el más importante de todos. El porqué existe el Estado va antes de qué es lo que pasa una vez que tenemos Estado, tema del que trata el post.

(a lo mejor tendríamos que haber escrito algo de eso antes para que haya una secuencia lógica, pero uno se va inspirando au fur et à mesure ¿no?)

Musgrave dijo...

Ana C. "Caminante no hay camino,sólo estelas en la mar" dijo el poeta.
Yo comparto su visión sobre los incentivos, pero recuerde que soy del bando de economistas del second best y que la realidad es siempre mucho más compleja. No se puede ir siempre contra los incentivos micro, pero tampoco se puede diseñar un sistema tributario con ellos como única guía. Y ya se que usted no sugería esto último.
saludos

ayjblog dijo...

Ana, no, no se me mezcla todo, a ver, en gral el mundo es Hobbesiano, y ahi el grupo mas violento o mas rapido toma el poder (un clasico, la revolucion de Octubre en Rusia), luego, estructura el poder para su vision. Una vez hecho con el poder debe responder a las necesidades de quienes son gobernados, salud, etc etc, y ahi entran dos componentes, uno, la plata que hace falta para sostener el sistema, otro, la plata que paga el dominado por el solo hecho de existir (ejemplo, el tributo que se paga en los paises islamicos si uno no es musulman)
en el primer caso, es un contrato, en el segundo, un diezmo.
La existencia de impuestos es implicita a la existencia de estado que brinda servicios, o, la existencia de dos clases sociales, una, por ejemplo, musulmana, que no paga, y otra, infiel, que si paga.

Por ese motivo digo, si el estado no presta servicios, es un diezmo.

quizas un politologo lo explique mejor, con mas autoridad y mejor conocimiento que yo que soy ingeniero, y, como siempre, mis disculpas.

Ana C. dijo...

Claro, es imposible diseñar el sistema perfecto, Musgrave, pero si uno no tiene en cuenta estos mecanismos, el tiro le puede salir por la culata. Sino, mire.

Ayj, de vuelta se está refiriendo a la etapa anterior. De todas formas, en los dos sistemas que usted menciona hay un mecanismo: en uno le dan más importancia a la zanahoria y en la otra al garrote.

Por otro lado, no creo que sirva comparar esa sociedad musulmana que usted menciona con la argentina, en la que creo hacen falta más controles.

ayjblog dijo...

Ana
digamoslo asi, si soy juez no pago ganancias, si no lo soy si. y Hay mas casos de exenciones, si soy petrolero idem.
por eso traje a colacion a los musulmanes, el pertenecer o no a diferente credo en ese caso, o ejercer diferente profesiones, a misma renumeracion tiene diferentes impuestos.
pero bueno, perdon por meter la discusion esta aca

Ana C. dijo...

Ayj, sobre eso, lea este post de Musgrave y éste de Lindahl.

Y no hace falta que se disculpe tanto.

FLA dijo...

La discusión me hizo recordar que bajo el mando de Bush el gobierno de EEUU redujo muchísimo los impuestos a los ricos y los compensó reduciendo prestaciones sociales a los pobres. Es decir, los Estados pueden cambiar su contrato social y ese cambio obviamente nunca es neutro.
Un punto que me parece Ana C no introdujo en la discusión es a quién hay que cobrar impuestos, si va a ser a las personas o a las empresas, si va a ser a las ganancias o al consumo. Por que es verdad que el ciudadano puede evaluar si el precio (impuesto) que paga está acorde al bien (servicio) que recibe. Y tiene como posibilidades mudarse a Mónaco o evadir si la relación no los satisface. Pero las empresas (en países en vías de desarrollo) o los ricos (como en EEUU) ejercen un poder de influencia que puede alterar el mix de impuesto en su beneficio, generando un sistema que aliente la evasión o el mudarse a Mónaco.

ayjblog dijo...

algo hay de eso fla
contrato social
poder de eximirse

pero, a los que no podemos eximirnos, nos queda solamente el derecho al pataleo

Ulschmidt dijo...

Me gusto mucho lo de los modelos! profundice eso cuanto guste, muy buen tema.
Pagar impuestos me produce una repugnancia natural. Debe ser algo genético.

Ana C. dijo...

Si usted se pega una vueltita por el blog, FLA, verá que aquí no hay ningún partidario de bajarle los impuestos a los ricos y disminuirle los beneficios a los pobres, sino todo lo contrario. Y en cuanto a lo de a quién cobrarle los impuestos, creo que estamos de acuerdo en que los impuestos a los ingresos (a mí no me gusta llamarlo "ganancias") en Argentina son muy bajos. Pero siga pasando por acá y verá como continúa esto. Tampoco se puede hablar de todo en un post, eh!

Si hubiera reglas claras y controles para todos, no haría falta patalear, Ayj.

Usted no es el único, Ulschmidt, no se preocupe. Si le digo la verdad, yo tengo una cuenta que pagar en mi casa que me está haciendo enojar bastante. A veces lo bueno es pagarlos sin darse cuenta. Cuando yo vivía en Dinamarca, en una época tenía dos trabajos. En mi primer trabajo, me sacaban el 40% y en el segundo, por una regla, el 60%. A fin de año, el fisco hacía la liquidación y descubría que había pagado demasiado y ¡me devolvía plata! Encima, con los mejores intereses del mercado. Pero en fin, lo importante es darse cuenta de que sirven para algo.

ayjblog dijo...

exacto Ana, exacto, pero no los hay, entonces?

Aldo dijo...

excelente post. Una muy buena explicación a grandes rasgos de la teoría de la agencia, y la mejor de que todos nos movemos por incentivos.
Esto es algo así como "por la plata baila el mono" "¿y el mundo es un mono gigante?".

Saludos y se han conseguido un nuevo lector de este blog

Ana C. dijo...

¡Gracias, Aldo! Nos encantan los nuevos lectores y más los que dejan comentarios.

En realidad, el mono no baila sólo por la plata, pero no baila porque sí, ésa es la idea.

Aldo dijo...

Gracias Ana por responder a mi comentario..!!!! Es buena tu aclaración, que fue justamente a lo que quise hacer referencia, en cierto punto todos hacemos las cosas por algún incentivo (sea monetario o no), que nos conduzca a una mayor nivel de utilidad.
Salu2