lunes, 16 de marzo de 2009

Usureros: la evidencia

De los más de 60 posts que he escrito en mi corta vida de blogger, el más criticado sin dudas fue el de tasa máxima de usura (TMU).

Hoy vengo con la evidencia. No solo para derribar algunos mitos de cómo se fijan las tasas activas sino para que algunos tomen conciencia de las tasas de algunos bancos y miren bien antes de financiar la heladera o la bicicleta en caso de no entrar en los planes de reactivación propuestos por Cris.

Toda la data la saqué de una página que recomiendo a todos aquellos que están relacionados con el mundo bancario, ya sea como cliente o como empleado: Notibancos.

El gráfico que sigue a continuación muestra el spread o diferencial entre un plazo fijo a 30 días en pesos y un préstamo personal para cada banco. La mayoría de los préstamos son a 60 meses, salvo dos de ellos que son a 48 meses (El Banco Nación es uno de ellos Cristina!).



Noten, el Francés tiene un spread de 17% mientras que el Itaú trabaja con un spread de 43,9%.

Claro, algunos me dirán: "¡y entonces se irán todos al Francés!". No, porque hay mil trabas para cambiar de banco, otras mil para pedir el préstamo y otras mil para que te lo den. Tampoco es cierto que el banco que cobra más caro sea más flexible para dar préstamos, porque recuerden, lo último que quiere un banco es que alguien no le pague. Es posible que sea más flexible, pero la diferencia de casi 27% no está ahí. (Ver Mito 3)

Entonces, dado que no es posible regular las condiciones que impone cada banco para dar un préstamo lo que sí se puede hacer es fijar una tasa máxima donde los vivos se acomoden y los demás compitan.

Mitos
:

1) La tasa activa es la tasa internacional más el riesgo país más la expectativa de devaluación. Falso.
Si esto es así, entonces casi todos los bancos están fijando su tasa del producto más caro por debajo de esa cuenta. ¡Ni que hablar de los hipotecarios!.
Hubiese estado bueno que la paridad y el arbitraje de intereses funcione pero no es el caso. ¿Qué tasa de devaluación me cotizarían para el peso a 5 años? (¡Qué giles estos del Francés, ven MUCHA menos devaluación futura que su principal competidor español, el Santander. ¿No?).

2) Algunos bancos cobran más caro porque son más ineficientes. Parcialmente Falso.
Aunque sí es cierto que los costos de estructura son relevantes miremos la diferencia entre el Itaú y el Francés:

Gastos administrativos sobre Ingresos Financieros y por Servicios, Diciembre 2008, data BCRA: 80,33% para el Francés
78,53% para el Itaú

Genial, el que tiene spreads más chico es un poco menos eficiente que el otro que te arranca la cabeza.

3) Algunos bancos cobran más caro porque son más flexibles y están tomando mucho más riesgo. Parcialmente Falso.

La cartera de préstamos personales del Itaú no tiene tanta morosidad como para compensar la diferencia con el Francés. A diciembre de 2008, el Banco Francés tenía morosidad de 1,57 mientras que el Itaú tenía 2,94. El Itaú tiene 1,37% más de morosos. Es bastante la diferencia sin embargo, la del Itaú es una tasa de morosidad muy aceptable para un banco.

Conclusión, estocada final:

Si todo esto es así, entonces 0.33% ¿me estás diciendo que el Itaú gana mucha guita?

Respuesta a Diciembre 2008 saquen Ustedes las conclusiones:

ROE Operativo Francés: 12,77%
ROE Operativo Itaú: 20,87%

¡¡¡Tasa Máxima de Usura, ya!!! (Y me banco la que venga!)

El del 0.33%

Nota: No tenemos nada en contra del Itaú, el mismo análisis es válido para el HSBC. Si alguien del Itaú quiere acercarme evidencia que demuestre lo contrario, bienvenida sea la información al email eldel0.33porciento(at)gmail.com

Nota 2: Un análisis similar podríamos hacer en el caso de los préstamos hipotecarios con spreads que van desde el 2% hasta el 18%.


domingo, 15 de marzo de 2009

Democracia delegativa

Pocas aportaciones tan cargadas de sentido a la teoría de la democracia en América Latina como las que ha realizado Guillermo O'Donnell. A él se deben conceptos como el de "estado burocrático -autoritario" para describir las dictaduras de los 70 o el de "democracia delegativa" para describir, entre otras, esta rara avis que son las nuevas democracias latinomericanas nacidas en los 80 y los 90, sometidas a la herencia del autoritarismo, la tentación del caudillismo, el desgarro de la desigualdad social y el azote de la corrupción sistémica. Ambos conceptos han sido luego utilizados y revisados por numerosos politólogos en todas partes.

Su primer estudio sobre la "democracia delegativa" (en inglés) puede leerse
aquí. Para los que no conozcan el trabajo de O'Donnell, también pueden leerse (en castellano) sus estudios sobre La irrenunciabilidad del estado de derecho y La accountability horizontal y (en inglés) Polyarchies and the (Un)Rule of Law in Latin America.

Ante el anuncio de
adelantar las elecciones y las expectativas que refleja una reciente encuesta de Gallup, hay varios párrafos de este primer estudio sobre la "democracia delegativa" que llaman la atención. Ahí van las reflexiones de O'Donnell:

1.- Las democracias delegativas se basan en la premisa de que la persona que gana la elección presidencial está autorizada a gobernar como él o ella crea conveniente, sólo restringida por la cruda realidad de las relaciones de poder existentes y por la limitación constitucional del término de su mandato. El presidente es considerado la encarnación de la nación y el principal definidor y guardián de sus intereses. Las medidas de gobierno no necesitan guardar ningún parecido con las promesas de su campaña: ¿acaso no fue el presidente autorizado a gobernar como él creía mejor? Puesto que se supone que esta figura paternal ha de tomar a su cuidado el conjunto de la nación, su base política debe ser un movimiento, la superación vibrante del faccionalismo y los conflictos asociados con los partidos. Típicamente, en las democracias delegativas los candidatos presidenciales victoriosos se ven a sí mismos como figuras por encima de los partidos políticos y de los intereses organizados. ¿Cómo podría ser de otra forma tratándose de alguien que se dice, y se cree, la síntesis del conjunto de la nación? Desde esta perspectiva, otras instituciones (los tribunales de justicia y los parlamentos, entre otras) son sólo estorbos que desgraciadamente acompañan a las ventajas domésticas e internacionales resultantes de ser un presidente democráticamente elegido. La accountability ante estas instituciones es vista como un mero impedimento de la plena autoridad que se ha delegado al presidente. [Nota del autor: La accountability es la idea de que los gobernantes están sujetos a la obligación de rendir cuentas de su gestión y responsabilizarse legal y políticamente por ella, no sólo en el momento de las elecciones sino continuamente, frente a diversas organizaciones sociales y públicas. La carencia de una palabra que designe este concepto es todo un símbolo.]

2.- Es necesario ahora analizar lo que diferencia la democracia representativa de su prima delegativa. La representación incluye necesariamente un elemento de delegación: por medio de cierto procedimiento, una colectividad autoriza a ciertos individuos a hablar por ella y, con ciertas salvedades, se compromete a aceptar lo que decida el representante. En consecuencia, la representación y la delegación no son oposiciones polares; no siempre es fácil realizar un corte claro entre el tipo de democracia que se organiza alrededor de la "delegación representativa" y el tipo en que el elemento delegativo eclipsa al representativo. La representación implica accountability: de alguna manera, el representante es responsable por sus acciones ante quienes lo autorizaron a hablar en su nombre. En las democracias institucionalizadas, la accountability no es sólo vertical (es decir, la implicada en el hecho de que periódicamente los gobernantes deben rendir cuentas ante las urnas) sino también horizontal. Ella opera mediante una red de poderes relativamente autónomos (es decir, instituciones) que pueden examinar y cuestionar y, de ser necesario, sancionar actos irregulares cometidos durante el desempeño de los cargos públicos. La representación y la accountability conforman la dimensión republicana de la democracia: la existencia y vigencia de una clara distinción entre los intereses públicos y privados de los funcionarios. La accountability vertical, junto con la libertad de formar partidos y tratar de influir sobre la opinión pública, forma parte tanto de la democracia representativa como de la delegativa. Pero la accountability horizontal característica de la democracia representativa no existe o es extremadamente débil en las democracias delegativas. Más aún, puesto que los presidentes delegativos ven a las instituciones que efectivizan la accountability horizontal como impedimentos contra su "misión", hacen persistentes esfuerzos por trabar su funcionamiento.

3.- El suyo es el gobierno de salvadores de la patria. Esto conduce a un estilo mágico de hacer política. El "mandato" delegativo supuestamente conferido por la mayoría, una firme voluntad política y el conocimiento técnico deberían bastar para que el salvador cumpla su misión: los "paquetes" se deducen como un corolario. Cuanto más prolongada y profunda es una crisis y cuanto menor es la expectativa de que el gobierno podrá paliarla, más racional resulta para todos los involucrados actuar: 1) de un modo altamente desagregado, especialmente en relación con las agencias estatales que pueden contribuir a aliviar las consecuencias de la crisis para un grupo o sector específico (de esta manera debilitando y corrompiendo aún más el aparato estatal); 2) con horizontes de tiempo extremadamente cortos, y 3) con la suposición de que todos los demás harán lo mismo. En pocas palabras, queda montada una lucha generalizada por conseguir ventajas de corto plazo. Este dilema de prisionero es exactamente lo opuesto de las condiciones que contribuyen a fortalecer las instituciones democráticas por un lado y a encontrar vías razonablemente efectivas de encarar los problemas nacionales más acuciantes.

4.- Todos los gobiernos quieren conservar un mayoritario apoyo popular y casi siempre los políticos quieren ser reelectos. Sólo si los dilemas recién descriptos pudieran ser resueltos dentro del breve plazo de un mandato presidencial el éxito en las urnas sería un triunfo en lugar de una condena. ¿Cómo ganar una elección y cómo, una vez electo, gobernar en este tipo se situación? La respuesta más obvia (y destructiva en términos de la construcción de la confianza pública necesaria para la consolidación de la democracia) es diciendo una cosa durante la campaña y haciendo lo contrario una vez en el gobierno.

5.- Si consideramos que la lógica de la delegación también significa que el ejecutivo no hace nada para fortalecer al poder judicial, la consiguiente ausencia de instituciones efectivas y autónomas coloca sobre el presidente enorme, si no exclusiva, responsabilidad por la situación del país. Recordemos que el típico presidente de una democracia delegativa ha ganado las elecciones prometiendo salvar al país sin mayores costos para nadie, pero al poco tiempo apuesta el destino de su gobierno a medidas que acarrean grandes costos para muchos sectores de la población. Esto resulta en una gestión gubernamental marcada por momentos de desesperación: el salto de la popularidad a la demonización de su persona y su gobierno puede ser tan súbito como dramático. El resultado es una curiosa mezcla de omnipotencia e impotencia. La omnipotencia comienza con la espectacular sanción de los primeros paquetes y prosigue con la avalancha de decisiones destinadas a complementar esos paquetes e, inevitablemente, corregir sus múltiples consecuencias no deseadas. Esto acentúa las tendencias antiinstitucionales de las democracias delegativas y ratifica tradiciones de fuerte personalización y concentración del poder en el ejecutivo. El otro lado de la moneda es una aguda dificultad para transformar esas decisiones en regulaciones efectivas de la vida social.

6.- Por añadidura, la exclusión de los partidos y el Congreso de esas trascendentales decisiones genera varias consecuencias muy negativas. Primero, cuando el ejecutivo, final e inevitablemente, necesita apoyo legislativo para proseguir sus políticas, suele encontrar un Congreso resentido que no se siente responsable por políticas en cuyo diseño no intervino. Segundo el Congreso se debilita aún más por su reacción hostil y distante frente al ejecutivo, combinada con las públicas condenas del ejecutivo por la "irresponsabilidad" de aquél. Tercero, estas disputas promueven una aguda caída del prestigio de todos (el presidente, el Congreso, los partidos y los políticos en general) como lo muestran abundantemente numerosas encuestas de opinión en muchos países latinoamericanos [...] Finalmente, la debilidad institucional resultante restringe aún más las posibilidades de hallar otra solución mágica cuando fracasan los paquetes: el pacto socioeconómico.


O'Donnell publicó lo que antecede en 1992. Tenía entonces en mente las transiciones democráticas latinoamericanas y de los países del antiguo bloque soviético. Pero parece encajar asombrosomente en el presente, diecisiete años después.

viernes, 13 de marzo de 2009

¿Se equivocó Gordon Brown?

El Institute for Fiscal Studies de Londres es uno de los think-thanks dedicados a la relación entre política fiscal y bienestar social más antiguos del Reino Unido y probablemente el más prestigioso. Creado a fines de de la década de 1960, ha tenido una notable influencia desde entonces en el ámbito del análisis y las propuestas de política tributaria. Un estudio dado a conocer recientemente por el IFS analiza el impacto de la reducción transitoria de la alícuota normal del IVA del 17’5% al 15% durante 13 meses, como parte del paquete de estímulo fiscal aprobado hace pocos meses por el gobierno de Gordon Brown.

Pese al sarcasmo de Sarkozy, el estudio de Thomas Crossley, Hamish Low y Matthew Wakefield sostiene que podría tener un impacto más positivo incluso que el esperado por Brown. Los autores razonan que el mecanismo principal por el que debe de considerarse el impacto en este caso, asumiendo que la reducción se traslade a precios, no es el aumento del poder adquisitivo, sino el efecto de sustitución entre consumo presente y consumo futuro como respuesta al cambio de precios relativos, operando de manera similar al efecto sobre el consumo privado que tiene una reducción de la tasa de interés. Y justifican la medida en el entorno actual de severas restricciones crediticias. Los argumentos (y oportunos caveats) pueden leerse acá.

Sin embargo, llama la atención que, de acuerdo con otro estudio del mismo IFS sobre efectos distributivos de los cambios impositivos en el presupuesto 2008, esta reducción transitoria sea regresiva, ya que representa un beneficio mayor para el decil más rico de la población que el más pobre. La razón es que los alimentos o la ropa infantil ya están exentos, y que ya se aplica una alícuota reducida al consumo de energía por debajo de determinado nivel.

El dato a retener por parte de los no economistas sería que la reducción transitoria de la alícuota normal de IVA en el Reino Unido tiene un sentido muy distinto de la diferenciación permanente de alícuotas para alimentos y otros productos de primera necesidad o la reducción permanente de la alícuota normal para reequilibrar los efectos distributivos del sistema tributario en su conjunto, que serían los dos propuestas que se han planteado en Argentina desde distintos ámbitos.

¿Se equivocó Brown? ¿O podrían acertar Crossley, Low y Wakefield?

Garrido renuncia

Y dice:

Estas cuestiones adquieren especial importancia cuando la República Argentina acaba de cumplir veinticinco años continuados de democracia y, claramente, la lucha contra la corrupción es una de las más graves asignaturas pendientes.

Está claro que la corrupción es un fenómeno que se da en mayor o menor medida en todos los países, pero lamentablemente el nuestro se destaca por la impunidad casi absoluta de ese fenómeno y la falta de decisión y seriedad para hacerle frente.

En la medida en que no se comprenda y se asuma que la corrupción y su impunidad impactan en la vigencia de los derechos humanos –tal como ha puesto de manifiesto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH, Informe sobre Paraguay, año 2001)- y en la calidad del sistema democrático, exhibiendo sin pudor la desigualdad social de un sistema penal que castiga impiadosamente a los pobres y a los marginales que son generalmente víctimas de la corrupción, pero que es cortés e impotente ante poderosos y corruptos, no será posible respetar el papel de los órganos de control y optimizar su funcionamiento y competencias.

Resuenan en mi mente las palabras vertidas hace casi ya cien años por el destacado jurista y político brasileño Rui Barbosa ante el Senado de su país: “De tanto ver triunfar las nulidades, de tanto ver prosperar la deshonra, de tanto ver crecer la injusticia, de tanto ver agigantarse los poderes en manos de los malos, el hombre llega a desanimarse de la virtud, a reírse de la honra, a tener vergüenza de ser honesto”.


Via Saber Leyes no es saber Derecho y No hay Derecho. Más historia jurídica acá y acá.

jueves, 12 de marzo de 2009

Los ricos son unos pavos

Nuestro estimado lector Guillermo nos suele enviar desde Londres recomendaciones de lecturas. Casi siempre son artículos muy interesantes de The Guardian, un diario un poco de izquierda leído por gente que vota Labour y Liberal Democrat, dos partidos que entre él y El loro de John Silver seguramente nos van a ubicar en el espacio.

Pues bien, el artículo que me manda hoy es un comentario sobre un libro que se llama The Spirit Level: Why More Equal Societies Almost Always Do Better (o Por Qué A Las Sociedades Más Equitativas Casi Siempre Les Va Mejor), escrito por dos profesores ingleses que se dedican a temas de inequidad, entre otras cosas. Y aunque todavía no lo leí, tiene tan, pero tan buena pinta que lo empiezo a recomendar aún antes de leerlo.

En el libro, los autores sostienen que todos los problemas sociales en los países desarrollados – la esperanza de vida baja, la mortalidad infantil, las drogas, el crimen, las tasas de homicidio (¡la inseguridad!), las enfermedades mentales y hasta la obesidad – tienen un sola y única raíz: la inequidad.

Lo mejor de todo es que dicen algo que venimos diciendo desde siempre en este blog. La inequidad económica y social y los problemas que conlleva no son sólo un problema de los pobres y de los menos privilegiados, sino que son un problema de toda la sociedad. De los pobres, los ricos y los de clase media. Una sociedad polarizada es fea para todos. Para los pobres, porque sufren los problemas en la primera línea de fuego y también para los ricos, que las sufren no sólo como externalidades negativas, sino también bastante directamente.

La esperanza de vida, por ejemplo, es más baja en las sociedades inequitativas que en las equitativas. Y es más baja tanto para el señor del primer decil como para el del último. Un rico, rico vive menos en Estados Unidos que en Suecia, pese a que el gasto en salud sueco es un poco más que la mitad del norteamericano. La mortalidad infantil, la obesidad, la tasa de embarazos adolescentes, la locura o la tasa de homicidios también son más altas en el Reino Unido y los Estados Unidos que en Japón, Suecia, Noruega o Dinamarca.

Y la inequidad como factor explicativo de todas estas calamidades resulta ser una variable bastante robusta. Cuando el modelo se aplica a los estados norteamericanos – algo que se hizo para descartar el factor cultural – los resultados son similares. También lo controlaron por otras variables: religión, multiculturalismo y otro montón de cosas que se les ocurrieron pero que habrá que leer el libro para enterarse. El resultado daba siempre igual. La inequidad como explicación de los males del universo.

Además, hay un detalle que a mí me dejó bastante impresionada: una de las explicaciones que se les ocurrieron a los autores de esta relación tan fuerte es la siguiente: En las sociedades más desiguales, se crea una especie de tensión psicológica – causada por la frustración, supongo – que desemboca en la persecución de bienes materiales que señalen status: estas señales adquieren más importancia en las sociedades inequitativas y la lucha para conseguirlas se refleja en los infelices indicadores sociales.

Si esto pasa en los países ricos, imaginemos lo que esto significa para los países latinoamericanos como el nuestro, donde además aparecen personajes de la farándula con ideas de lo más estrafalarias, filosofetes de cuarta, políticos más mentirosos que la media, teorías económicas que uno creía ya perimidas desde hace 20 años, instituciones mal diseñadas o donde el diseño se tergiversó tanto que ni nos enteramos cuál era la idea inicial de los diseñadores, discusiones sobre el rol del Estado en la economía que parecen de ciencia ficción, tanto desde el lado de los que quieren más como del de los que quieren menos, y así.

Considerando todo eso, resulta bastante claro que la lucha por más justicia social no debería ser el monopolio de los pobres y que todos esos ricachones que se niegan a pagar impuestos se están haciendo un flaco favor. Al final, cuando votan a un candidato que les promete no subir los impuestos terminan siendo igual de miopes que los pobres de las villas que votan porque les regalan un colchón.

Lo mismo que los políticos que no se animan a presentar en las campañas proyectos tributarios con unos buenos impuestos a los ingresos y a la propiedad, vamos.

No fue la guerra

A los rancios conservadores gringos les gusta decir que no hubo reactivación de la economía americana hasta la Segunda Guerra Mundial.

Dicen así que las políticas keynesianas de Roosevelt fueron inefectivas, y concluyen que el Estado no debe intervenir en la economía.

A los rancios nac & pop latinoamericanos les gusta decir que no hubo reactivación de la economía americana hasta la Segunda Guerra Mundial.

Dicen así que EEUU es una economía militar, que solo funciona en guerra, y que el capitalismo es todo una gran mentira.

Por suerte, algunos miran los datos antes de hablar, y encuentran que EEUU creció al 10,8% en 1934, 8,9% en 1935, 13% en 1936, y 5% en 1937.

Gracias Ana por el link a Fatas y Mihov, dignos miembros de la comunidad basada en la realidad.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Se pone difícil la cosa...

... con competencia como ésta.

Via Mankiw nos enteramos que dos tipos de ésos que escriben artículos sobre política fiscal que después se citan mil veces en mil revistas diferentes, tienen un blog.

Son dos señores que dicen, entre otras cosas, por qué la política fiscal discrecional (especialmente en tiempos de vacas gordas, según Ana C.) es una peste que aumenta la volatilidad del PIB y disminuye la tasa de crecimiento económico.

Señores, con ustedes, Fatás y Mihov, discurriendo sobre la economía global.

Que, encima, tienen abiertos los comentarios, no como el aburrido de Mankiw.

¿Art Decó? ¡No, Art quedó!

-Los Alemanes nos invitan a exponer piezas de arte en Frankfurt. Le dijimos que no. No da. No le mandamos nada.
-¿Por?
-Psss...¿¿Y si se quedan con todo para cobrarse parte de lo que no le pagamos a los holdouts??
- ¿Te parece?
-Y no sé. Por las dudas le dije a los del Museo Nacional de Bellas Artes que se hagan los giles. Dejá todo acá.
-Sí, tenés razón.

Noticia vieja y snob. Yo les mandaría a Marta Minujin. En un rato les pinta algo y ya se lo dejamos como parte de pago.


El del 0.33%

martes, 10 de marzo de 2009

Tasa máxima de usura

Cristina, no des más vueltas. Tasa Máxima de Usura (TMU), como hacen en Colombia para cada tipo de crédito. Ojo, no estás sola ¡eh!. Perú, Chile y México también lo hacen.

Con la liquidez que tiene el sistema y las rentabilidades de los bancos, fijale las tasas máximas. No los apretes demasiado porque sino lloran. Se fondean en depósitos a 14% y colocan préstamos en 32% o sino, se la pasan bicicleteando con los pases y los futuros. No va. Bajales el pulgar.

Algunos consejos rápidos que me vienen a la cabeza:

1) Lo primero que van a hacer es ajustar el costo de los préstamos: comisiones, seguros, aperturas de cuenta, análisis, gestión de crédito, etc. Así que si querés, fijales el Costo Financiero Total junto con la tasa máxima de usura.

2) Ponete las pilas y bajá la inflación a un dígito porque si les fijás las tasas máximas quizás los destroces en términos reales. Poné a todos los técnicos del BCRA con una lupa bien grande para mirar la estructura de costos, la eficiencia y los métodos de cálculo y gestión de riesgo.

3) Redrado va a patalear, pero decile que mantenga el ritmo al dólar que vamos bien. Las tasas de pases que ni las toque, y siga subastando Lebacs por si alguno tiene exceso de liquidez.

4) Ponele las tasas de los hipotecarios 7.5% por encima del costo promedio del fondeo. Los tesoreros inútiles y los bancos ineficientes que vendan toda la cartera y se vayan.

5) Para los préstamos de tasa variable definiles un spread máximo sobre BADLAR.

6) La revisión de la Tasa Máxima de Usura (TMU) se hace mensualmente.

7) De las tasas pasivas no digas nada. Vas a ver como con tasas máximas de a poquito van a empezar a ser más eficientes en estructura y en fondeo.

Y si se me ocurre algo más lo pongo más abajo...

Ulrich o Gustavo deben saber perfectamente qué leyes regulan este tema.

El del 0.33%

Para conocer a los lectores

El del 0.33% tiene ganas de hacer este blog más interactivo. A mí me parece que lo es bastante, pero supongo que se puede hacer un poco más, así que se me ocurrió que podríamos empezar a hacer esas encuestitas tan lindas que tiene Blogger y que Artemio usa tanto. Si no les molesta mucho, a partir de ahora les vamos a empezar a hacer algunas preguntitas. Al principio, haremos las preguntas "demográficas", edad, sexo, nivel de educación, ocupación, ubicación política. Después, nos pondremos a chusmear sobre de todo un poco, hasta conocerles todos los secretos, qué tanto.

Las primeras están al costado y se contestan durante toda esta semana.

domingo, 8 de marzo de 2009

Contrastes

La semana pasada escribimos un post donde criticábamos a Alfonso Prat-Gay por su soberbia a la hora de sugerir que Argentina (junto con México y Brasil) podía ayudar a transmitir experiencias pasadas para que EE.UU superase la crisis.

Este domingo La Nación le hace una nota a Mario Blejer que es realmente imperdible. No solo por la capacidad intelectual y técnica de este formidable economista (desde mi punto de vista, es el mejor banquero central que hemos tenido y posiblemente uno de los mejores del mundo) sino también por la calidad humana.

Tomo dos párrafos para compararlo con Prat-Gay y con Calvo, de quien acabo de hablar en el post anterior, para que vean el contraste:

Periodista: ¿Qué paralelo se puede hacer entre nuestra crisis de 2001/2002 y la actual, que afecta a todo el mundo?

Blejer: "Hace quince días me invitaron a hablar sobre ese tema en el Consejo de las Américas y me pareció que, sobre todo ante un público que entendía lo que estaba pasando allá, venir de la Argentina a decirles cómo manejar la crisis parecía una caradurez (risas). Las crisis son diferentes."

Durante una parte de la nota Mario Blejer se declara Judío Ortodoxo y expone cierto paralelismo entre la Biblia y la economía:

(Hablando de los esclavos expuestos en la Biblia y haciendo paralelismo con la pobreza):

"La Biblia dice que no lo dejes ir con las manos vacías porque, si no, no va a poder reconstituir su vida y va a volver a ser esclavo. Es una enseñanza importante: no podés sacar de la pobreza a la gente si no la ayudás a que tenga los medios para poder ganarse la vida de forma honesta. "


Solo comparando esa frase puesta en negrita con la insensibilidad de otros, uno nota el gran contraste que existe entre aquellos que hacen políticas públicas para la gente y los que opinan desde la tribuna.

El del 0.33%

Cachanoskización. Hoy: Guillermo Calvo

El Economista le hizo una nota a Guillermo Calvo. La nota toca a grandes rasgos tres temas: el stimulus plan de Obama, la situación en Europa y un análisis y recomendación para Argentina.

A los que no les interesa en absoluto el tema de EE.UU pueden pasar directamente a la Parte 2 de este post.

Parte 1:

El artículo empieza de una manera poco feliz. O más bien poco informada. Raro en Calvo. El entrevistador le pregunta: ¿En qué punto está la crisis hoy?, quizás esperando una radiografía de cómo estamos Calvo responde:

"En medio de un proceso largo. Esto es un problema del mercado de crédito que comenzó cuando mucha gente no quiso renovar sus depósitos. Eso provocó dos efectos: primero una corrida contra algunos bancos y segundo que aquellos que vivían de prestado se encontraron de repente con que ahora no se les renovaba el crédito. A esto se le llama desenpalancamiento de la economía y es el proceso que estamos viendo día a día y que se manifiesta con esas caídas espectaculares en los mercados."

No sé qué película está viendo Calvo
. Primero el problema en el mercado de crédito no empezó cuando mucha gente no quiso renovar sus depósitos. El problema empezó cuando ciertos activos empezaron a perder valor o directamente pasaron a valor cero. Eso disparó pérdidas, debilitó balances y desapareció el crédito. Miremos este gráfico que muestra los depósitos totales:



El gráfico muestra el monto total de depósitos en cajas de ahorro y plazos fijos de menos de noventa días. Está claro que corrida de depósitos no hubo. Ni habrá.

En cuanto al proceso de desapalancamiento (no se dice desenpalancamiento) que dice Calvo, no se da porque algunos vivían de prestado y ya no consiguen más financiamiento. Sino todo lo contrario, el proceso de desapalancamiento (activos sensibles de riesgo totales del banco dividido capital del banco) se da por las innumerables quiebras que están teniendo los clientes al no poder pagar sus hipotecas y, consecuentemente, pérdidas para los bancos ya sea de forma directa porque el que no pagó era cliente del banco o indirectamente porque el banco tenía un bono que incluía de forma "empaquetada" hipotecas. Todo aquello que estaba en el activo, pasó a pérdidas. Llega un momento que tu Capital se lo comieron las pérdidas. Entonces ¿qué hay que hacer? Poner plata en el Capital.

Si no conseguís plata, le pedís a Obama y el morocho te contesta que todo bien, pero si le das una parte de la propiedad del Banco: Estatización parcial. Al final, te desapalancaste: tus activos sensibles de riesgo (préstamos, acciones y papelitos relacionados con hipotecas, basicamente) desaparecieron en formas de pérdidas y tu capital aumentó. Mensaje para Calvo: No te desapalancas porque prestás menos sino porque quiebra (o reduce su valor) lo que ya tenés en el activo. Desapalancamiento forzoso.

Más adelante el periodista le pregunta sobre el plan de Obama, al cual Calvo le responde que él no cree que el plan tenga efecto. Textualmente Calvo dice:

"si la oferta no aumenta no sirve empujar la demanda porque en algún momento la gente volverá al banco a pedir capital de trabajo y se encontrará con que los bancos no tengan qué prestar"

Dos comentarios sobre este tema:
-Si hoy en día hay subutilización de factores (de todos los factores), pregunto ¿para qué quiere aumentar la oferta?.
-Si de algo nos podemos quedar tranquilos es que si la economía vuelve a crecer impulsado por la demanda, el crédito aparecerá solito, ya que los bancos estarán complicados, pero mucho más complicados estarán si no rentabilizan el balance que les queda luego que se limpie el mercado.

Parte 2:

Acá viene el plato fuerte. El periodista lleva a Guillermo Calvo al ámbito local y comienza a preguntarle cuestiones puntuales sobre el dólar y sobre la inflación. En un momento se le pregunta si el BCRA hacía bien en devaluar de a poco; Calvo duda, dice que los sindicatos argentinos están fuertes y para que la devaluación sea efectiva los salarios deberían congelarse.

Entonces el periodista le pregunta: ¿Qué se puede hacer dadas esas limitaciones? Y el insensible contesta textualmente:

"...lo que le conviene hacer es esperar a que el desempleo sea mayor en los próximos meses y seguir devaluando en un contexto en el que los sindicatos tendrán menos poder de negociación."

La solución que propone es dejar que la gente se quede sin empleo para que los sindicatos no presionen tanto. Buenísimo ¡eh!. Genial. ¡Qué bocho eh!........

No, Calvo. No. No es así. Yo te entiendo que vos en EE.UU estás bárbaro, en una oficina linda, con un sillón cómodo. Pero no podés ser tan bruto. Los modelos te dejaron ciego. El árbol te tapó el bosque.

La idea de hacer política económica es que todos estemos mejor, con un trabajo digno, con oportunidades, con prosperidad. Si los sindicatos presionan habrá que hablar con los sindicatos, pero cómo planteás semejante barrabasada. ¿Tan poca sensibilidad social tenés?. Si querés pensalo, pero no seas tan burro de decirlo en público.

La única esperanza que tengo es que El Economista haya levantando palabras que no dijiste, pero si esa entrevista es una copia fiel de tu relato, entonces empezá a medir las palabras porque en dos años tirás por la borda el respeto académico que te ganaste.

El del 0.33%

Cachanoskización: 1. f. Acción y efecto de decir cosas imprecisas en medios de comunicación creando confusión general sobre la población no especialista.

viernes, 6 de marzo de 2009

El loro del pirata

Cuando Musgrave invitó a Lindahl a participar en el blog debe haber sido bastante fácil. Lo decidió solito entre él y su alma y lo invitó. Yo me invité de comedida y los dos tuvieron la caballerosidad de aceptarme. A partir de ahí se inició un proceso democrático de consultas por el que entraron El del 0.33% y Mafalda. Pero nuestros lectores no se habían involucrado nunca en el tema.

Hasta ahora. Hoy tenemos el gusto de presentarles a nuestra nueva incorporación, El Loro de John Silver, un señor cuyo primer comentario registrado en este blog es en este post de Lindahl. Ahí se discutió un poco de todo: sobre el origen de la crisis, sobre la economía como ciencia y también sobre temas tales como el origen del capitalismo, su etapa colonialista, la exterminación de las poblaciones autóctonas y el nivel de educación de los gallegos.

A partir de ahí, su participación fue en aumento hasta que llegó ese comentario suyo que se convirtió en un post autónomo. Y entonces pasó algo que yo no me esperaba. Entre los comentarios al post vimos cosas como ésta:

"Lo fantástico del post del Loro de John Silver es que aclara y articula cosas dichas o implícitas en comentarios míos o de Primo Louis en el dialogo inicial, y les da referencias. Este loro no repite. Muchas gracias, Loro." (Guillermo)

"Pensar que el loro original repetía los insultos del capitán Flint. En estos años parece que aprendió mucho más. Excelente idea la de haber convertido en post este brillante comentario." (Ulrich)

"Ana, ofrézcale al loro un puesto en Finanzas Públicas, no vendría mal de vez en cuando un post que nos explique, a los legos, acerca de la teoría política. De cumplirse el blog sería sin dudas uno de los más completos, y mejor acabados, de la blogosfera. (Chinasky)

El loro de John Silver se encuentra a años luz...
Loro, ud. es uno de los sabios Rishis?"
(Anónimo)

"Sólo a modo de curiosidad, me gustaria saber por qué El Loro habra elegido Finanzas Públicas, dado que su especialidad es la teoría política. Porque no habrá elegido Artepolítica, u otro de los tantos blogs mas orientados a la política, que Finanzas Públicas..?
Por el motivo que sea, aplaudo el intercambio interdisciplinario."
(Pascal)

Y así, gracias a ustedes, llegamos a esto. El Loro de John Silver es esa mezcla de economista, sociólogo, politólogo y filósofo que a todos los economistas nos gustaría ser y nos hace pensar en el ideal que nos definió Keynes:

“An economist must possess a rare combination of gifts. He must be mathematician, historian, statesman, philosopher-in some degree. He must understand symbols and speak in words. He must contemplate the particular in terms off the general, and touch abstract and concrete in the same flight of thought. He must study the present in light of the past for purposes of the future. No part of man's nature or his institutions must lie entirely outside his regard. He must be purposeful and disinterested in a simultaneous mood; as aloof and incorruptible as an artist, yet sometimes as near the earth as a politician.”

O como dijo Lindahl con esa capacidad de síntesis que le admiramos tanto: "qué inteligente ese muchacho, piensa igual que yo".

Y así, le damos la bienvenida al Loro de John Silver como coautor de Finanzas Públicas.

jueves, 5 de marzo de 2009

Gene y Siri

Esto es lo bueno que tiene bloguear. Genérico hizo lo que le faltaba a este post. Alargó la serie para atrás y la deflactó por un índice de inflación más realista. Vamos para allá.

Mientras tanto, Sirinivasa, desmenuza los números del mercado de trabajo en otro lindísimo post que muestra claramente al mercado de trabajo argentino en plena transición.

miércoles, 4 de marzo de 2009

¿Habrá que devaluar?

La serie que vemos en el gráfico que encabeza este post se llama Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral – ITCRM para los amigos – y en inglés se la suele llamar REER, Real Effective Exchange Rate. Bien calculada, es la mejor medida para evaluar si la moneda de un país está sub o sobrevaluada y si hace falta devaluar o no.

Como todos bien sabemos, cuando la moneda de un país está sobrevaluada – lo que también se conoce como “tipo de cambio atrasado”, aunque los españoles no usen la expresión y se diviertan mucho con ella – las exportaciones de ese país se hacen más caras y las importaciones más baratas, lo que empeora la balanza comercial. Si, encima, la economía de ese país no es demasiado competitiva por razones estructurales, la balanza comercial no sólo empeora, sino que termina directamente hecha pedazos, gracias, por ejemplo, a que la gente se va de vacaciones a Miami, Brasil o Europa en lugar de irse a Mar del Plata, Bariloche, Calafate o las Cataratas del Iguazú. Etapas así tuvimos unas cuantas veces en Argentina, las más recordadas son las de la “plata dulce” en el cambio de década ’70-’80 y los dorados años ’90. Populismo del tipo de cambio se llama eso, y también hace pedazos al resto de la economía porque los efectos recesivos son brutales. La gente deja de demandar bienes y servicios nacionales y prefiere los del exterior.

Los argentinos siempre están mirando el valor del dólar, lo que es una tremenda tontería. Lo que hay que mirar es el ITCRM, señores, que es lo que verdaderamente importa. El ITCRM es un promedio ponderado de los tipos de cambio reales contra las monedas de los países con los que tenemos el mayor intercambio comercial. En Argentina lo calcula el BCRA. En la parte de estadísticas e índices se accede a la serie en Excel y a la metodología en PDF. Para calcularlo se necesitan tres cosas: la inflación argentina, la inflación en los otros países y, como la ponderación se hace por la participación de cada país en el comercio internacional de Argentina, la estructura del comercio exterior. Así, termina siendo una buena medida de la competitividad. En 2004, los países o regiones que tenían más peso en el ITCRM eran Brasil, con el 32,7%, la Eurozona con el 20,9%, EEUU, con el 15,5% y China, con el 5,5%. Entre los países con menos peso, tenemos al Reino Unido, con 1,9%, Suecia, con 0,9% y Dinamarca, chiquitita y todo como es, con el 1,2%.

Ahora, veamos el desarrollo de la serie desde enero de 1991 hasta enero del 2009. Hasta el 2002, lo único espectacular que pasa es el atraso cambiario. El ITCRM sufre una caída continua desde 177,4 en febrero del ’91 hasta 99,9 en febrero del ’99. Entre esa fecha y diciembre del 2001 fluctúa alrededor de 100 alcanzando sus mínimos históricos a mediados del fatídico 2001.

A partir de ahí viene lo bueno. Con la devaluación, el índice pega un salto y alcanza un valor de 278,8 en julio del 2002. Se recupera del overshooting en abril del 2003 y a partir de ahí el tipo de cambio real se mantiene más o menos estable, con una suave tendencia ascendente, determinada por la recuperación del real y el euro con respecto al dólar, que es lo mejor que nos puede pasar a los argentinos para poder mantener un tipo de cambio competitivo.

A partir de enero del 2007 el índice empieza a subir un poco más fuerte por dos razones: una es que se aprecian el euro y el real, la otra es un poco menos halagüeña; el efecto de la inflación sobre el índice no se ve reflejado del todo por la manipulación que todos conocemos. La linda serie del BCRA pierde así su valor como medida de la competitividad del tipo de cambio y pasa a ser nada más que un dibujito en el que nos gustaría creer y al que nos gustaría poder usar para establecer sesudas conclusiones, pero en el que desgraciadamente ya no podemos confiar con los ojos cerrados, como debería ser el caso con una serie del Central.

Entonces, como no nos queda otra, vamos a jugar a los economistas y empezar a hacer supuestos.

En un primer escenario, nos imaginamos que el índice dice la verdad y nos muestra que Argentina estaba en un momento cambiario excepcional en abril-mayo del 2008. En ese momento, se hubieran podido aprovechar al máximo las ventajas de un tipo de cambio muy competitivo y en lugar de eso se pusieron a pelear. A partir de ahí empieza una flor de caída, causada por la crisis internacional, la depreciación del euro, del real y de todas las demás monedas latinoamericanas en los últimos meses. Si la serie fuera cierta, los clamores de devaluación sólo serían el resultado de una especie de efecto psicológico debido a que la caída fue bastante abrupta, nomás. Como el índice sigue en valores bastante aceptables, el consejo sería, tranquilícense chicos, que acá no pasa nada.

En un segundo escenario, el aumento del índice está igual de tergiversado que el IPC del Indec, la serie se mantuvo mas o menos a los niveles a los que venía antes de que empezara a falsearse y no pudimos aprovechar las ventajas comparativas que daban la apreciación del euro y del real, ya que las neutralizó la inflación. Podríamos además suponer que el nivel de ITCRM que necesitamos para ser felices es el de abril del 2003. Entonces, la caída de los últimos meses mostraría una apreciación del peso que empieza a indicar una sobrevaluación de nuestra moneda y pérdida de competitividad, con los consiguientes efectos recesivos, lo que justificaría los reclamos de devaluación.

Conclusión, la serie del BCRA no muestra que el peso esté sobrevaluado y por ende no haría falta devaluar, pero la serie está calculada con un IPC defectuoso o falseado, por lo que es bastante probable que lo que muestra no sea cierto. Un ejemplo de por qué intervenir el Indec y falsear las estadísticas oficiales puede tener efectos dañinos para la economía, efectos que no se compensarían para nada con las supuestas “ventajas” obtenidas con la horrible manipulación. Además de que nos obliga a convertirnos en aprendices de brujos, lo que siempre es peligroso tratándose de economistas.