jueves, 24 de junio de 2010

La vanidad, la soberbia, los políticos, los partidos y las pymes



En estos tiempos donde los temas económicos se repiten hasta el hartazgo, seguimos invadiendo campos de ideas que están fuera de nuestras competencias, pero que están dentro de nuestros intereses.

Un fenomeno actual que me produce perplejidad es la dificultad que existe para se reconstituya el sistema de partidos, entendiendo por esto tener 2,3,5 o 20 partidos que se parezcan a la UCR en su funcionamiento interno. Es decir que no sean pymes, sino que tengan cierta organicidad, internas, disciplina partidaria, etc. etc.

Ayer charlaba con Hal sobre mi hipótesis sobre el tema, que hoy quiero compartir con ustedes.

Para ser un buen político hay que tener liderazgo, el óleo de Samuel decía El General, y el óleo viene en combo con unas cuantas dosis de vanidad y soberbia.

Downs "se inspiró" en Schumpeter cuando escribió su obra más famosa "una teoría económica de la democracia"

El argumento de Downs/Schumpeter es siemple y bello (Hal la complejidad real no es excusa para no poder explicar la realidad). En el mercado político existe un claro problema de información. Para que los votantes tomen decisiones acertadas necesitan mucha información y esta es costosa. Ideas, propuestas, plataformas, experiencias pasadas, todos datos que quisieramos conocer de todos los candidatos pero que hacerlo nos insume mucho tiempo.

Los partidos políticos serían instituciones creadas para minimizar dichos costos de información. Sería estructuras cuya función debería ser intermediar entre los candidatos y los votantes construyendo un flujo de información bidireccional.

De esta forma los políticos contarían con una herramienta clave que les permitiría conocer las preferencias de los votantes e incorporarlas a sus propuestas y que estos conozcan sus ideas.

Pero estas ideas ya son viejas. Hoy el costo de la información se reduce a velocidades supersónicas vía medios tradicionales y web 2.0. Si alguno se toma el trabajo de contar los posibles canales de comunicación que existen, todos nos sorprenderíamos. Además parrafaseando a JPF "cualquier político tiene un blog y un twitter".

Ok, mezclemos las ideas en la minipimex y veamos que sale.

Un político debe tener su cuota de vanidad y soberbia. Esto hace que tenga cierta tendencia a no encuadrarse fácilmente. El costo de promover sus ideas es casi nulo.
El impacto mediático de posicionarse en los extremos ideológicos o por lo menos por fuera de las estructuras tradicionales esta casi asegurado, en estos tiempo de nueva política o antípolitica.

Entonces la tentación es grande y la ecuación es simple.

Para que cuadrarme en un partido establecido, someterme a internas y ser orgánico; si puedo armarme mi propia pyme y dar rienda suelta a mi vanidad y soberbia.

12 comentarios:

ayjblog dijo...

Mus, te falto la mentira y la omision, al estilo de;
Si hubiera dicho lo que iba a hacer no me votaba nadie (sort of), y eso no es minimizable salvo, quizas, antecedentes

elbosnio dijo...

Creo que los partidos no llevan informacion, para eso ya existian los diarios. Para mi son o eran maquinas de generacion de opinion. Encuadraban a un grupo importante de personas en una estructura de opinion comun, para los temas trascendentes. Y como dice Sartori, la democracia no se basa en ciudadanos con saber, ni siquiera informados, pero si con ciudadanos con opinion.

El partido creaba cierta burbuja de opinion publica. A un sipatizante lo dejan con opinion formada sobre los temas basicos y con la tranquilidad que esa opinion es compartida con un grupo importante de personas, que le son significativas.

Roland Deschain dijo...

true, muy buen post. (y más excelente hallazgo sobre pecados capitales!)
Sin embargo otra cosa a tener en cuenta es que cuando aparecen verdaderos extremistas, que obtienen el impacto mediático que ud. cita, el rédito político está en la moderación y volver al centro.

Un ejemplo son los ultra-derechistas en Francia-Alemania-Austria. Obtienen su impacto y su pedazo de votos (que en elecciones cerradas los vuelve importantes), pero terminan espantando a la mayoría del electorado y terminan beneficiando a Sarkosy, que pasa por centrista al lado de ellos.
Acá se me ocurre el ejemplo de Pino, y los partidos ubicados en la punta izquierda, que empujan a cualquier candidato de izquierda que quiera ganar (Carrio, Kirchner) más hacia el centro.

Yo postularía que los rendimientos de irse a los extremos son decrecientes en la distancia y la cantidad de gente que allí se encuentra.

Matías dijo...

Notita/apreciación personal: La UCR no siempre funcionó como la UCR, y cuando tuvo efectividad como actor político no necesariamente funcionaba bien como partido a la UCR. La idea es bastante más compleja que esa frase pero creo que se entiende. Hablo del Peludo, claro.

Pero tampoco soy experto. A mí me da la impresión es que si ahora pedimos organicidad a la UCR estamos pidiendo empate catastrófico. Stalling, le dicen... que no Stalin, eh.

Ana C. dijo...

Matías, de eso hace 100 años. Ni la socialdemocracia danesa funcionaba así de "democrática" hace 100 años. Pero hoy se les exige otra cosa.

El del 0.33% dijo...

Lo que hay que hacer es que para formar un partido político consigas 100 mil adherentes, sino no participás.

Subís las condiciones para formar un partido y listo, se termina la ACyS, la CC, la KK, la TT, La Tita, Tito, y Cacho presidente.

Musgrave dijo...

0.33 vos siempre maximizando las ideas K, la reforma política K va en ese sentido, pero a los muchachos progres no les gusta nada de nada.
Adivina por que

Matías dijo...

Ana: Ciertoés. El tema es que la UCR siempre que anduvo bien tuvo más personalismos que organicidades. Y siempre que eran botones o inocuos eran más orgánicos.

Apunto a que no sé si es tan bueno el funcionamiento interno de la UCR. Si querés sacamos todo lo histórico y nos fijamos la situación actual, de las dos últimas décadas, y vemos cuáles fueron las soluciones que generaron como partido. Bah mejor no, a mí me da caspa.

Saludos!

Carlos dijo...

Es una buena teoría Mus, pero la ausencia de un sistema de partidos es un fenómeno básicamente argentino y el cambio en la facilidad de transmitir información no. Creo que el concepto básico es correcto en el sentido de que en cada grupo político existe una cierta tensión entre la "auto expresión" y la obtención de poder, es decir que para ganar hay que aliarse y resignar ciertas cosas. Y obviamente, cuanto más chances de ganar se obtenga, más incentivo hay para transar.
Mi impresión es que se ha caído en un cierto equilibrio en donde las chances de ganar que se pueden obtener mediante alianzas son tan bajas que no compensan el costo de las renuncias. Una especie de imagen negativa del peronismo, donde se da el equilibrio inverso; siempre conviene quedarse adentro, porque el premio potencial es inmenso.
Charrua

M.I. dijo...

Muy buen post Mus!
Igual no sé hasta donde los votantes estamos interesados en buscar información de los partidos/candidatos. Me parece más realista decir que debido a que existe un determinado nivel de apatía por parte de los votantes, los candidatos se multiplican y tratan de captar alguna parte de los electores informados.
Los votantes más apáticos se inclinan mayoritariamente hacia los partidos tradicionales (donde supuestamente no se necesita saber mucho de los candidatos), pero por dentro de estos es más dificil competir para los candidatos.

Sería como un electorado dual (uno que gusta de la info y uno apático).

Saludos,

Santiago_Ant dijo...

Me gustó el post..hace pensar..
Yo entiendo que los partidos politicos son medios de contención, no de información.
De dicha contención salen paridas las ideas..
Lo que me parece que se termina es "el medio" del partido; la militancia.
Pero como generador o usina de ideas, no veo la crisis en los partidos

ayjblog dijo...

Santiago
generador de ideas? estamos hablando de Argentina?