miércoles, 12 de marzo de 2008

Designaciones por Concurso: Son un mal necesario?

Bueno, parece que los tres autores de este blog venimos hiper ocupados y el posteo se ha reducido a casi la nada. En mi caso particular además de mis obligaciones laborales, ayer presenté los papeles para inscribirme en el concurso para designación de profesores de Finanzas Públicas de la facu. El trámite me mantuvo ocupado desde el jueves pasado. Buscar títulos, certificados, escribir algunas ideas, sacar 4 juegos de copias y finalmente firmar todas las hojas. Ayer habré firmado más de 200 hojas.

Todo esto me sirve como excusa para plantear un temita un poco delicado para nuestra querida UBA, ¿Los concursos son el mejor método de designación de profesores?

Está claro que son una reinvindicación histórica, y el otro día un colega con más años me decía, "no sabés los profes que me tuve que comer yo cuando estudiaba con los milicos".

Ahora, por lo menos en nuestra facultad y en nuestra carrera algo parece indicar que el sistema está fallando, inconvenientes para designar jurados, atrasos en los tiempos previstos en la norma, impugnaciones de los resultados de los concursos, etc., etc.

Mi visión es que como en todo, un buen sistema desde el punto de vista teórico se arruina con la práctica.

El departamento de Economía de la FCE-UBA no tiene más de 5 profesores con dedicación exclusiva. Como ámbito universitario es inexistente. Por lo tanto una de las fuentes primarias de jurados esta vedada, para la gran mayoría de las materias.

Después tenemos el problema del "pueblo chico, infierno grande". En la profesión, aún somos relativamente pocos y nos conocemos casi todos. Nuestra cultura latina nos impide tomar estos temas con filosofía oriental, y los jurados suelen ganarse enemigos con sus fallos. Esta es otra razón por la cual formar un jurado puede llevar años, superando ampliamente el plazo previsto en la norma.

Algunos amigos me han contado que estos problemas no son una exclusividad de mi facultad.

¿Habrá alternativas superadoras?

En otros lados, las autoridades del departamento tienen la compentencia y la responsabilidad de elegir a los profesores que van a formar parte del mismo.

Claro que pensándolo bien, la designación por concurso es una de las bases del sistema de gobierno de la universidad.

Y como todo tiene que ver con todo, si seguimos tirando de la piola, llegamos a la gran vaca sagrada universitaria: La autonomía. En el discurso de apertura de sesiones la presidenta citando a la rectora de la Universidad Nacional de Córdoba planteó la necesidad de rediscutir el concepto de autonomía.

Pero esa es otra historia.

10 comentarios:

Lic. Baleno dijo...

Conozco bastante la UBA y es un tema importante el que usted tira. le dire que no he conocido concurso que no fuera sospechado. A la vez nunca he visto una propuestas superadora.
El tema merece una discusion que vendra, quizas, dentro de 20 años o mas.

Ana C. dijo...

A mí me da la impresión que antes de las dictaduras militares, el sistema funcionaba bien. Los concursos no deberían ser un problema, pero seguramente debe haber uno con la forma en que se implementan. Deberían ser transparentes, dinámicos y flexibles para que funcionen.

Anónimo dijo...

Algún día habra una educación superior casi perfecta,ese día no habra papelerio, no habra concursos, no habra asistencia obligatoria, no se calificara de 1 a 10 y tal vez con suerte no habra universidad. Todo sera relación profesor-alumno.
Galimatias

Liz Bennet dijo...

No conozco ninguna Facultad en la que los concursos funcionen a la perfección, sin embargo me quedo con este sistema antes que con la carrera docente que están impulsando los gremios. Creo que si el acceso a los cargos en la educación primaria y secundaria fuera por concurso y no por puntaje el sistema andaría un poquitín mejor.

ayjblog dijo...

liz de acuerdo, es como la democracia, es el menos mal de los sistemas.

sino, es peor, ahora podes decir que queda entre amigos, pero hay una ventana, sino, ni siquiera eso

Primo Louis dijo...

Musgrave,recien veo el post. Aquí en Cba. se acaba de aprobar la carrera docente para dar cierta estabilidad laboral, pero el acceso a cargo sigue siendo por concurso.
Me parece que lo que no funciona del sistema es que se deposita toda la decisión en el tribunal y no hay ninguna voz que se escuche sobre quienes concursan más que las de los candidatos (es él quien presenta su legajo, su propuesta y dice cuan bueno o malo es con lo que tiene y puede omitir información no conveniente).
La reforma propone aqui, aunque no es claro como se implementará, incorporar los legajos docentes: problemas con estudiantes, encuestas de evaluacion docente, trabajos publicados, cantidad de alumnos a cargo, extension... Claro que hace falta un mega sistema para mantener casi en tiempo real los legajos de los más de 25000 docentes de la UNC, pero al menos le saca algo de peso al tribunal.
Creo que la idea no es mala y que habria que profundizarla: generar mediaciones para que no dependa todo de tres personas. que haya algunas instancias de evaluación que sean hechas de manera administrativa y participativa no sólo "experta".
Saludos!

Aureliano Buendía dijo...

Creo que un sistema razonable está en línea con lo que dice PL. Por ejemplo, los mecanismos para evaluar aplicaciones para becas en la UE (Albán, por ejemplo) arrancan con un tabulado preciso donde cada antecedente significa cierta cantidad de puntos. Cuando el proyecto llega a un evaluador (en este caso, un tribunal) buena parte de la decisión fue macerada por un frío mecanismo de puntuación, gracias al cual el candidato A llega con x puntos en n categorías.

Esto reduce el margen de "arbitrariedad" de los jurados y, en consecuencia, reduce las polémicas. Por supuesto, un jurado puede desequilibrar (arbitrariamente) una puja pareja, pero el sistema estableció un piso mínimo, lo cual asegura cierta calidad de los candidatos viables. En última instancia, la mencionada latinidad vuelve un posible un sistema sin polémicas y suspicacias.

Otra cosa. ¿Qué significa "antes de las dictaduras militares, el sistema funcionaba bien"? Yo entiendo que el sistema funcionaba bien en los días de Hipólito Yrigoyen y Marcelo T. de Alvear.

Pedro Martín dijo...

Este es todo un tema. Pero lo quiero plantear sin prejuicios. Yo tengo muchas dudas.
Como se puede llegar a la excelencia por concurso?
Por qué partir de la base que una elección puede arribar a una solución conveniente cuando lo que se busca es poner a los mejores para enseñar?
Ustedes dirán que todas los concursos se digitan, y yo me pregunto, donde está lo malo en eso?. Ya seeee, es que no se garantiza que lleguen los mejores. Y ahora, es mi pregunta, los mejores de acuerdo a quien? Quien selecciona a los que seleccionadores? Quien determina el perfil del buscado? Quien determina que tal experiencia sume una cantidad x de puntos?
En todos los concursos se trata de reducir o eliminar la discrecionalidad, para caer en arbritariedades, y eso en base a que precepto?
Lo ideal es que los mejores surjan de una formula matemática? O los mejores debe surgir de un consenso amplio?

No lo sé. Estos son mis interrogantes.

Musgrave dijo...

Estimados esta claro que hay consenso en que el sistema actual es perfectible. Creo que como dicen Primo y Aureliano una solución pasa por restringir la discresionalidad del jurado. Esto le quitaría responsabilidad a los integrantes del mismo y por lo tanto sería menos costoso para ellos juzgar a sus colegas.

Quizás la UBA empiece a copiar esas ideas, ojalá.

Pedro Martín, se supone que las autoridades académicas de las facultades tienen la responsabilidad de determinar los perfiles buscados.

Primo Louis dijo...

Ojo, ojo! yo no estaba dicendo eso... estaba diciendo que habría que agregar más dimensiones de evaluación para que el peso no este puesto en la necesaria discrecionalidad del jurado. Acuerdo con Pedro Martín en que debe existir cierto consenso y cierto nivel de discrecionalidad y que para eso se pone a determinadas personas que son representativas (por ejemplo, creo que un titular tiene todo el derecho a hacer pesar su compatibilidad o incompatibilidad de trabajo con alguien para elegirlo con adjunto o JTP). Lo que digo es matizarlo con otras instancias para que no sea un simple manejo de antecedentes y que no llegue alguien sólo por ser amigo aunque no este capacitado. Agregar instancias de evaluación que tengan fases administrativas (y creo en ese sentido que la evaluación propiamente académica no es lo que debe evaluarse administrativamente, lo administrativo debe evaluarse como "pasa o "no pasa") y otras de consenso "popular" (como la relación con los estudiantes a través de evaluaciones de calidad docentes y otras).
Saludos!