martes, 3 de agosto de 2010

Chantal y James un sólo corazón. Bienestar Gral y Consenso, los nuevos Griales

Ante el silencio de mis cobogglers me veo obligado a imitar al Masche y ponerme el equipo al hombro. No es martirio sino placer y además ya lo hicieron mil veces los chicos.

Chantal es Mouffle, sobre sus ideas sea ha escrito mucho en la blogósfera, acá tenemos un gran post de Pablo sobre ella

Su idea fetiche es que el conflicto y lo político son indisolubles. Es decir, el consenso como estado natural de la política es sólo un grial.

James es Buchanan, el capo de la Escuela de Elección Pública. Para los que no lo tienen, acá tenemos una nota sobre sus ideas de un ex alumno.

Explicar las ideas de Buchanan a mis alumnos siempre fue un tema complicado, como hacer que te tomen seriamente cuando querés mostrarles el impacto que tuvo sobre la teoría económica sus ideas acerca de que el Estado y Gobierno en realidad no tienen como objetivo Max W?. (maximizar el bienestar general de sociedad). Sino que, como es evidente para cualquier ciudadano argentino, los políticos maximizan sus propios intereses. Sin embargo, como le decía ayer a Jim, es imposible dar clases de Finanzas Públicas y mantenerse flotando en el país de Alicia Carroll. Así que Jim es uno de mis autores de cabecera junto a Richard.

Como dice Adrian R en la nota de más arriba, JB se especializó en estudiar "la política sin romance".

El romance es pensar que el consenso es el resultado esperado de todo proceso político. Es no aceptar que existen intereses y que normalmente la implementación de políticas públicas exigen tratar con fuertes conflictos de intereses.

El propio JB lo deja bien claro cuando propone como regla superadora como regla de votación, la unanimidad por sobre la mayoría. O sea que los que proponen el consenso como método, quizás sin proponerselo, quieren fortalecer y defender el status quo.

17 comentarios:

Jorge Devincenzi dijo...

los que proponen el consenso como método quieren fortalecer y defender el status quo. Sabia frase. Hay consensos imposibles.

Comandante Cansado dijo...

"10. El consenso total no existe y sin conflicto no hay transformación posible. La búsqueda eterna del consenso como fin en sí mismo es enemiga de todo cambio" (del Decálogo del Progresista Negro).

Merian dijo...

También podría decirse que "La búsqueda eterna del conflicto como fin en sí mismo es enemiga de todo cambio", no?
Una cosa es poner como condición necesaria el consenso (y dejemos de lado a quienes se llenan la boca hablando de consenso, restrinjamos el análisis a su búsqueda en serio) y otra cosa es intentar buscarlo, sabiendo que no se va a conseguir, pero no por eso descartarlo como uno de los ejes a observar a la hora de avanzar con transformaciones.
Muchas veces en esta BEA se tilda de ingenuos y reaccionarios (por esto del status quo) a quienes proponen algo parecido al consenso, y a la vez se regodean en el conflicto y a fin de cuentas las cosas tampoco terminan tan bien, no? Dónde están las retenciones móviles?
Para mí la idea de consenso (de nuevo, destilándola del uso que le dan algunos sectores de la oposición, o algunos empresarios, que ciertamente no lo buscan en serio), se parece bastante a la vocación de mayorías que debería tener un movimiento popular.

perico dijo...

Por supuesto que el consenso pocas veces se logra. Pero hay una enorme diferencia entre tenerlo como objetivo cuando es posible, o adoptar la teoría Laclau-Mouffe del nosotros-ellos y el conflicto permanente, que solo es válida en sociedades que todavía no han logrado ser una comunidad y son un conjunto de grupos o etnicidades sin el aglutinante de la nacionalidad como hecho definitorio de su ser social. Caso de Bélgica, de donde viene Mouffe, con dos grupos etnicos que no se integran y que tal vez termine en secesión, o Laclau viniendo de Argentina, otro país con un sentido de comunidad y nacionalidad prácticamente inexistente. Si uno crece durmiendo en la cuneta de una autopista va a tener una idea del descanso distinta a quien vive en el campo.

ayjblog dijo...

a pesar de todo, nadie leyo a Kuhn?

12 Docentes dijo...

Todo régimen libre se funda sobre el conflicto entre "los grandes" y "el pueblo". Esa división social es constitutiva de toda comunidad política. El consenso tiene que referirse a la voluntad de seguir formando parte de esa comunidad y no ser presentado como finalidad ante cada decisión que haya que tomar públicamente. Conflicto no es violencia sino la tensión propia de toda república democrática. El liberalismo busca neutralizarlo y nos habla de "concordia", "gobernabilidad", "cinchar todos juntos para el mismo lado (el de ellos)" y pelotudeces por el estilo.
Pretender ocultar las desigualdades que generan tensión es negar lo político de la política. Y la negación de la política, tan en boca de la derecha burra que tenemos, deviene antipolítica.
Por-lo-menos-así-lo-veo-yo.

Abrazo

Raúl C. dijo...

Cada vez que alguien habla públicamente de consenso, basta con hacerse dos preguntas:
-¿A quiénes incluye el consenso?
-¿Quiénes quedan 'afuera' del consenso?
Es decir: ¿CONTRA CUÁLES 'OTROS' es el consenso?
(Ojo, no vale decir que 'no es contra nadie'; ya sabemos que los Reyes Magos no existen).
Un ejemplo: cuando se reinauguró el Colón, Morales Solá decía que ahí estaba una muestra de la Argentina que él quiere, porque había radicales, socialistas, ACyS y peronistas charlando amablemente. En cambio, los actos oficiales del Bicentenario -y los 6 millones de presentes en el centro- no pertenecían a esa Argentina del consenso...

Raúl C. dijo...

Quise decir: ¿desde cuándo el consenso no INCLUYE conflicto?

guido dijo...

Mus, no entiendo bien la relación que hacés entre CHM y JB.

Más allá, incluso, de que la posibilidad de que sus modelos sean de algún modo asimilables a tipo alguno de individualismo metodológico sería, supongo, de poco agrado de CHM (y su dorima). A lo mejor es lo de menos.

Más bien, me parece, el modelo JB (como se lo describe en el link) si que presupone la existencia de consensos. Esos que son unánimes, la constitución para el caso. Presupuestos de partida (¿análogos a la aceptación de un mercado autorregulado como punto de partida?).

Yo no se si ChM te lo firma eso. Digamos, aún aceptada la vigencia de la CN por todos los actores (los actores relevantes, saquemos la hojarasca), dicha aceptación no tiene porque significar nada exageradamente sustancial.

Ponelo así: De Mus utilizo casi diariamente, sin pagar derechos de autor, la frase "la economía se ocupa de inventar argumentos para ser usados en discusiones políticas". Cambiá economía por derecho (¡justo los bogas!).

Dicho de otro modo, el "fondo" de unanimidad de JB es una arena de conflicto de ChM. Si me apuran, es LA arena de conflicto...

Perico, un gran ejemplo de sociedad que, a su modo, funciona sin necesidad de aglutinar sus identidades en una sola nacionalidad es nada menos que EEUU. Otro ejemplo de estado sin nación (al menos en el sentido que yo leo en tu comentario) es el Reino Unido ("Inglaterra"). Y más fuerte todavía en su diversidad interna (pero menos estable), India.

La Argentina es, más bien, el caso opuesto, las identidades o "subnacionales" (étnicas, religiosas, etc.) tienden a estar fuertemente subsumidas en la identidad nacional. No, claro está, como un rejunte de características sino como una discusión en un lenguaje más o menos común. El "sentido de nacionalidad" (aunque no, repito, el contenido de ese sentido, en si mismo poco relevante) es, creo yo, mucho más fuerte en la Argentina que en buena parte de los países con los que se suele contrastar. El hecho de que lo menciones (no solo vos, el hecho de que sea habitual mencionarlo), aún denunciando su presunta ausencia, ya es en si mismo un indicador interesante, porque en otras latitudes a nadie se le ocurre.

Tan es así que no faltan autores liberales (algún Escudé, algún Palermo, uno que otro Romero) que le atribuyen al nacionismo argento no poca culpa de nuestro presunto fracaso.

El criador de gorilas dijo...

No soy un gran connoisseur de Chantal, aunque otrora leí un poco a los que ella sigue así que calculo que dice algo parecido. En tal sentido coincido con el carácter necesariamente conflictivo de la política (y de la vida en común, más en general), pero también con la posibilidad de acomodar (o "tramitar") esos conflictos de maneras más o menos regladas. La política es conflicto y también es orden, bah.

Tal vez una pequeña diferencia entre esos autores que sigue Mouffe y los rational choicers es que los primeros, en general, no creen que sean tan fácil para cada individuo ordenar sus preferencias. El primer conflicto está en cada persona, en cómo decide entre valores enfrentados que no siempre son conmensurables. Y si no lo son, no se pueden ordenar, y toda la elección racional se nos va a los caños...

guido dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
guido dijo...
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Jim Hacker dijo...

Mus tu comparación con Mascherano me abruma. Pesada carga la tuya.

Yo acá me siento más como una especie de jardinero Cruz en el mundial 2006.

Mus+10!

Musgrave dijo...

Guido, el punto en común es que desde la derecha y la izquierda se plantea que el consenso sobre que es el bienestar general es sólo producto de cierta pereza intelectual.
Para otro dia dejamos lo del individualismo metodologico, que es producto de la lectura billiken que hacen los outsiders de la economia neoclasica.

perico dijo...

Leyendo comentarios, la política no "es" conflicto, en mi entendimiento es la herramienta para resolver los conflictos o enfrentamientos inevitables en cualquier comunidad. Guido, estamos diciendo lo mismo desde distintas puntas. Una nacionalidad absorbe distintas comunidades y grupos en 'algo' que les hace tolerar sus diferencias. Tolerar no significa besos y abrazos, significa no decirle 'sos una mierda' como principio de la conversación. Desde ese punto de vista (ver comparación de Carrió con Goebbels por el meister del blog) me parece que la Argentina es una sociedad en la que la diferencia es mas importante que lo compartido.

elbosnio dijo...

Creo que hay dos niveles de consenso que se mezclan.

Si yo quiero comer comida china y mis dos amigos quieren comer comida arabe, si votamos terminaremos comiendo arabe. Eso es acordar, es consensuar en como se toma la decision. Pero yo sigo prefiriendo comer chino y hago todo lo posible, aun comiendo arabe, porque uno de los otros cambie de opinion. Pero hay una opinion, a la que Mouffe se opone, que apreciaria que despues de una larga conversacion entre los tres yo termine aceptando que prefiero la comida arabe.
(Cuando no que los otros dos, mayoritarios en mi historia, terminen aceptando -por sano compromiso con el consenso- que en realidad prefieren la china).

Mas que chantal mouffe, es un ejemplo de chantar morffi. Me dio hambre.

perico dijo...

Consensuar para mí es distinto. Si los 3 amigos no se ponen de acuerdo en comida china, pero el objetivo principal es salir juntos, charlar, y no lavar platos, tanto como lo que se coma, consensuar es encontrar una cocina que les guste a los 3, y van a ese restaurant. Se logra el objetivo principal. Si el objetivo principal es comer chino o arabe, entonces no puede haber consenso, lo que hay es votación, única forma de resolver cuando no hay consenso sobre la solución.